Las ausencias

Sobre la Navidad, ya desde varias semanas antes, nievan sensaciones. La excesiva mercantilización ha frivolizado el fenómeno. Hay ya extremosas manifestaciones de “felicidad artificial” compatible con la desacralización de la fiesta. Sin lo sagrado toda felicidad es impostura. Lo sagrado preserva el misterio para el amor. Los ritos dan calor al corazón. Su veneno es la trivialización, la rutina del gesto sin el pulso de la unión querida, del bien entregado.

No es lo mismo acudir a la cita como rito, que como molestia. Eso, que se lo explicaba el zorro a El Principito, lo entiende un niño. Los ojos a la hora justa domestican.

Hubiese sido mejor venir a la misma hora – dijo el zorro -. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios”.

Y la nieve de sensaciones navideñas empieza a cuajar en la precoz búsqueda del regalo para la persona querida; en el descenso al trastero para recopilar figuras, adornos de colores y estrellas de purpurina; nieve que se vuelve blanco niño en la fiesta del cole con sus villancicos, y esplendor de oro en la iluminación del centro de la ciudad. También color fiesta en la tarjeta escrita.

Los sentimientos se aprietan – bola de nieve, figura de mazapán – haciendo arder el corazón.

Y de repente, parece apagarse el fuego al caer en cuenta, otra vez, de que él, de que ella, partieron a “esas marismas eternas” y no se sentarán a la mesa. Cada cuál tiene allí a los suyos, y sus singulares puñales aquí. No hubo consuelo entonces, no hay consejo hoy. Acaso vivir y dar, en lo posible amistad y vida. Es un sueño. Nosotros los actores. Mala posada que hay que adecentar para hacerla amablemente habitable.

Ánade friso

Poco antes de atardecer, en el club de golf, junto a la orilla del lago del hoyo 16, me tropiezo con Alejo.

.- ¡Eh amigo! – le saludo – ¿buscando bolas?

.- No, charlando con Alejandro – dijo señalando  un pato.

.- ¿Con un pato? No dirá más que cua-cua-cua – quise poner humor.

.- Alejandro no es pato; tiene título: es un Ánade Friso. Siempre por estas fechas viene a este recodo y hablamos de ausencias…

.- Qué coincidencia – le interrumpí – justo escribía yo de los que faltan estas Navidades.

.- Ya – me pareció que me miraba con melancolía -. Alejandro y yo no hablamos de los que faltan… hablamos de los ausentes.

.- Es lo mismo.

.- Así parece, pero unos son los que faltan y otros los que no están.

.- ¿?

.- Sí. mi Ánade Friso sabe que ella, la Ánade de nombre Sofía está, pero no aquí. Voló del nido. El viene a mirar desde aquí una estrella que se posa donde Sofía vive: no falta, simplemente no está.

.- ¿Y tú?

.- Lo mismo, pero mi estrella no la ven más que los ojos del corazón. Y la veo luminosa.

Idea fuente: los que nos faltan y los que podrían estar.

Música que escucho: For Love In Christmas Day, Eric Clapton (2018)

José Ángel Domínguez Calatayud

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Distintas lecturas: qué es lo recto

Copio y pego de La Stampa. Es un anuncio navideño cuya interpretación reticular ha causado estragos.

“La escena es esta: un esposo le da a su esposa una bicicleta estática y la mujer pasa todo el año grabando sus entrenamientos, finalmente compartiéndolos con su esposo. El video, visto por más de 2 millones de usuarios en YouTube, ha generado una verdadera controversia en las redes sociales, con cientos de usuarios indignados porque la publicidad lleva a pensar que el esposo presiona a su esposa para que baje de peso. La ola de críticas ha causado grandes pérdidas a la sociedad, especializada durante años en la producción de equipos de gimnasia y que cotiza en el mercado de valores desde septiembre, lo que le ha llevado a perder alrededor del 9 por ciento del valor de mercado, o más de 900 millones de dólares. En los últimos días, la portavoz de la compañía dijo que estaba decepcionada de que la campaña haya sido tergiversada de esta manera, y dijo que la intención del anuncio era celebrar la buena forma física y un estilo de vida saludable”.

Por los motivos que sean todos somos vulnerables;  basta formar parte en algo de una minoría. O menos minoría. Si las redes toman tu causa como defendible, quien te haya hecho un daño – o se interprete así – lo tiene claro.

El «culpable» apenas tiene escapatoria: si es una empresa puede perder el 10 por ciento de su valor de mercado en pocos días; si es un escritor que marca una dirección no aprobada por el consenso de los que gobiernan la visión única, ya no publicará. Si es un humorista, no le llamarán de ninguna televisión; si es un pensador no le pondrán la estrella amarilla en la chaqueta, pero que se olvide de exponer pacíficamente sus tesis en una universidad: ya le pasó a un papa en La Sapienza. ¿no es ironía?

No, es totalitarismo con rostro democrático. Es indestructible. El apellido “democrático” le libera de explicar porque expulsa de la convivencia, de la aulas, de las editoriales, de los platós de televisión, de la economía a quien ya ha sentenciado como culpable de lesa opinión mayoritaria.

Photo by Adi Goldstein on Unsplash

Es indestructible. Salvo que nos decidamos a ser libres y desenmascarar los abusos.

Y el de la “bicicleta estática” descrita por La Stampa lo es. Todo un juicio virtual masivo, sumarísimo y con sentencia condenatoria sin escuchar a la otra parte y sin unos minutos de reflexión acerca de lo que es recto. Lo recto lo Derecho. El Derecho al servicio de la Justicia. De la persona.

¿Cómo gestionar una crisis de imagen en las redes? Ese es otro capítulo.

Idea fuente: La dificultad de defender el derecho a la propia imagen en redes.

Música que escucho: Hero, Family of the Year (2010)

José Ángel Domínguez Calatayud

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Colección y aniversario Aurora Víu

Pocas veces al acercarte a la moda vives esto de hoy. El tiempo detenido entre un espacio ampliamente acogedor y el gusto en la selección. Vamos por partes. Hoy he acompañado a José Ángel al desfile de modelos de Aurora Víu.

Aurora Víu

Aurora Víu quería celebrar con un resumen de su ropa multimarca los 25 años de su actividad y el primer aniversario de esta tienda que es más que una tienda: es un nuevo concepto de atracción a la belleza de prendas exclusivas. Los metros son más que suficientes para acoger tres espacios: el primero se abre nada mas entrar y te engancha en la más clásica forma de exposición, con toques sublimes de lo “in”.

Los elementos expuestos en las perchas de las paredes dejan en el centro una amplia góndola rectangular en cuya superficie en tonos acero tienes todo el abanico de complementos para ella y para él: corbatas, pulseras de última generación, graciosos perrillos para tope en puertas, colgantes, bolsos de cuero repujado y un colorido de objetos encantadores. Todo cautivador y a la vez explosivo de belleza para los ojos en cada pequeña creación.

Esta visión del primer espacio te abre a otros dos salones sumamente creativos. La luminosidad del lugar, destinado a una atención más personal si cabe, dice por sí sola que te encuentras a gusto, mirando lo que se te ofrece como si lo estuvieras viendo con una amiga, eso es Aurora, en tu propia habitación. Recodo del buen gusto y del consejo experto.

No he visto antes este nivel de apertura a la intimidad del compartir las cosas bellas de vestir. Es algo perfecto para proponer prendas únicas y complementos exclusivos. No es sólo, comprar: es vivir juntas la experiencia de ver lo último y más “ponible”.

El tercer espacio es una preparación genial, también llena luz, de un lugar en el que lo mismo puedes montar una exposición de pintura, un café para compartir tendencias italianas o para, no sé, presentar un libro de moda o de buenas maneras.

Nada de todo ese conjunto sugiere que estés, por decirlo así, en una “tienda de toda la vida”. Qué va: dimensión cosmopolita que te transporta a una metrópoli de lo más: Milán, Nueva York, París o Tokio.

Un momento del desfile

Y, cómo decía al principio, la innovadora creadora de este entorno celebraba su cuarto de siglo en la vanguardia de la moda y el primer aniversario de la apertura de esta tienda con un desfile de modelos que vestían las innovadoras prendas que ella adquiere, sólo para sus clientes, en sus viajes por la Europa mediterránea – cielo, sol y luz – como los de Italia.

Las modelos, portando algunas de ellas frascos de fragancias Maison Berger, pasaron una colección muy “wearable”: prendas de abrigo del italiano Antonello Serio y hermosos kimonos españoles de Takezo. Y para ellos lo último en corbatas y fulares de Boliani y una variedad atractiva de ropa de buena calidad-precio: elegantes sin romper presupuesto,

Me ha encantado la última adquisición: los zapatos artesanos e híperestilosos de Abraham Zambrana. Sevilla (Gustavo Gallardo, 12), tiene en Aurora Víu un lugar donde enamorarse de cosas para vestir con brillantez, elegancia y distinción.

Colección de Abraham Zambrana

Idea fuente: belleza de un lugar más allá de una tienda: ropa  y espacio amigable.

Música que escucho: Big in Japan, Ane Brun (2008)

Olga Gil Rubio by José Ángel Domínguez Calatayud

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Envío prioritario

Llegan días de envíos. Es el momento de la logística, de los paquetes remitidos, de las cartas esperadas, de las compras en línea para que de inmediato recorran kilómetros. Sólo Correos estima enviar entre noviembre y diciembre 27 millones de paquetes.

Son jornadas de trasiegos, azacaneos, vueltas y revueltas. Tiempo loco de celebración, de lágrimas en una esquina y risas en la otra. Tiempo de pensar de quién me olvido, quién me falta. ¿Qué le compró? ¿Cómo se lo hago llegar? Y tiempo para un paquete que ya no se podrá enviar: la dirección es la de un nido en la estrella del sueño errante.

Sí, son días de encargos para que arriben a tiempo en el lugar querido. Pero a la vez son fechas para hacer uno por sí mismo o con la familia esas gestiones que hacen unión e historia íntima.

The New Yorker ya ha hecho pública la portada de la semana que viene. La reproducción puede verse aquí abajo. Es un original de un habitual de la publicación, Peter de Séve, ilustrador, (Finding Nemo«, «Robots«, «The Little Prince» «Ice Age»), que, a preguntas de la revista, explica que él no quiere que le envíen el árbol de Navidad a casa.

Priority Shipping

“¿De dónde suele sacar los árboles De Sève?

Año tras año, compramos nuestro árbol a los pobres canadienses helados que establecieron su puesto frente a Key Foods al final de nuestra manzana.

Por cuestión de conveniencia, ¿sería genial recibir un árbol en su puerta?

“Ni en un millón de años. El ritual de marchar por la calle en familia y elegir el árbol correcto es una gran parte de la tradición para nosotros”.

Todos conocemos a personas que prescinden de los “envíos prioritarios” para cosas que están en la piel de sus sentimientos. Prefieren, necesitan ocuparse ellas de todos los detalles poniendo el alma en lo que hacen.

Ciertamente los llamados envíos prioritarios tienen su ventajas (agilidad; seguimiento del pedido; adaptabilidad al tipo de paquete y cliente), pero la ventaja que aporta la propia dedicación es de una valía insustituible.

Porque lo prioritario no es el envío, lo prioritario es siempre el destinatario. A veces la lejanía de la otra persona amada hace necesario, en efecto, el priority shipping. También está la cuestión de los horarios de trabajo, que apenas dan tiempo ni para comer. Pero lejos o cerca, con minutos o sin ellos, la pregunta es qué lleva de mí el paquete.

Como nos dice Peter de Séve, estas fechas nos muestran rituales familiares que “ni en un millón de años” tendríamos que interrumpir por cómodas que sean otras fórmulas. Lo mismo en la amistad: hay un lenguaje propio de los ritos que nos hablan de querernos y de querer lo bueno recibido: el árbol; las figuras del Belén, decorar la casa, respirar aunque sólo sea en la memoria la resina del abeto, recordarse juntos el día que fuimos tan, tan felices. Y una canción que no muere junto al fuego siempre vivo, siempre anhelado.

Idea fuente: una portada: un hombre llegando a casa con el árbol de Navidad

Música que escucho: Gift of a friend, Demi Lovato

José Ángel Domínguez Calatayud

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La capacidad de empatizar

Confieso que estoy empezando a cogerle tirria a la palabra empatizar. No al hecho, sólo a la palabra.

Uno de los síntomas de la edad es que vamos percibiendo el olor a podrido que emanan palabras que han sido manoseadas sin los guantes del respeto a su sentido y al contexto en que se usan. Como la fruta en el súper, hay vocablos que tienen la huella del abuso. Me cuesta escuchar sin un cierto grado de hastío palabras como visibilizar, empoderar, concretizar (galicismo de ínfulas culteranas, en vez de concretar), hidratarse (por beber); sustentable (por perdurable), escuchada esta semana y las anteriores. Admitidas o no, produce desazón y empacho su cansina aparición.

Photo by 🇨🇭 Claudio Schwarz | @purzlbaum on Unsplash

La desazón viene cuando ves que han acabado convirtiéndose en comodines para su uso como parte de un lenguaje artificial ideológico. Así, hay personas, con macilentos conocimientos del lenguaje, que las emplean en tertulias y otros ambientes como signo de pertenencia a un grupo que se tiene superior.

 Pero pasemos de las musas al teatro. El hecho de empatizar con el interlocutor o la audiencia es una condición preferente, cuando no imprescindible, de la comunicación.

Escribimos, hablamos para alguien. Ese “alguien” y sus circunstancias son un norte que nos guía para compartir un mensaje, una pena, una alegría, una canción… lo que sea que nos pueda unir un poco más. Ponerse en la piel del otro es una acción de piedad, pero es también llamada para que nos abra la puerta. La puerta de la comunicación se abre sólo desde dentro.

Por eso es tan difícil decir cuáles son las claves de la comunicación efectiva. Clave, como conjunto de signos convenidos para una acción personal. Si son convenidos es que hay preacuerdo entre las partes. Ese acuerdo existirá en el momento en que cada uno se calce los zapatos del otro; haga suya, en lo que es posible, la existencia del otro; o, por lo menos, desee que madure en ellos un pensamiento o compartir una emoción.

Photo by Josh Calabrese on Unsplash

De este modo, el esfuerzo por empatizar, por releer la realidad desde los ojos de la otra persona, es un camino que aunque pueda costar en algún momento es necesario, salvo que sólo se quiera un trato convencional, que se queda en la corteza. Éste es casi siempre estéril porque sólo en el corazón del fruto está la vida.

Así, que si deseamos concretizar una relación con una comunicación sustentable, lo primero es visibilizar los sentimientos de la otra parte e hidratarnos con lo mejor de ella para empoderarla con nuestra empatía.

Daban las 12:00 horas de la noche. Comenzaba el aniversario de una fecha de común importancia afectiva: sin haberlo hablado antes se transmitieron el uno al otro, a la vez, un mensaje de felicitación. Conectados es más que empáticos. Hay veces, pocas, y exclusivas por ello, que la comunicación es comunión. Qué cortas las palabras. Qué pobre parece el mensaje. No, no es que sobren las palabras, pero sabemos que aún así son insuficientes para llenar aquel corazón con el cariño del propio. Lo sabemos y por eso basta conocer muy dentro que hemos sido conocidos y queridos tal cual somos.

Photo by Daria Nepriakhina on Unsplash

Idea fuente: en el camino y en los ojos del otro

Música que escucho: Don’t Think Twice, It’s All Right, Joan Baez (1962)

José Ángel Domínguez Calatayud

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