Salvad al cantante Salvador

 

 

“¡Ay amor si te llevas mi alma,
llévate de mi también el dolor”
¡Ay amor! (Salvador Sobral)

 

No por temida, la noticia es menos lacerante: Salvador Sobral fue ingresado hace unas hora en cuidados intensivos.

182 millones de personas lo vimos triunfar en la gala de Eurovisión de 2017, celebrada en Kiev. Las cámaras de televisión se prendaron de un desestructurado personaje de voz suave y evocadora. La canción “Amar pelos dois” escrita por su hermana Luisa, sonaba con una ternura azul que atravesaba los aires, las ondas y las corazas triviales de nuestros corazones, que quedaron heridos.

Salvador Sobral, ganador Festival de Eurovisión 2017

Pero, ay, el corazón más herido, era ya entonces el suyo, el de Salvador Sobral. Las cautelas médicas hicieron que no llegase al festival hasta dos días antes del comienzo. Ya le habían avisado los doctores en enero de que su corazón era una máquina de obsolescencia programada: latidos con caducidad.

Y sin embargo, él nunca ha querido una compasión sensiblera. El ha amado – y de qué manera – la música. Parecía decir “no os fijéis en mí que muero; poned los ojos en la canción: ella no envejece y nunca muere”.

Y ahora la música llora. La música no quiere ser eterna, desea que su amante Salvador viva y que su voz resuene acompañe la soledad de tantos.

Y ahora la música se va apagando en la voz de este fuerte y tierno portugués. Salvador necesita con urgencia un corazón que su cuerpo no rechace. Para sí mismo, que no rechaza la belleza, la amistad y la sencillez, no pide más que un poco de silencio, la compañía fraterna y soñar sin pedir nada a cambio.

Hemos conocido que “Amar pelos dois” que le hizo universal será el tema de una serie brasileña de sugerente título: “Tiempo de amar”. Qué grande es el tiempo de amar, cómo se dilata con la música amada.

Tiempo de amar, tiempo de vivir

Quienes hemos amado más allá del plazo impuesto sabemos que el tiempo de amar está cuajado de copos de música. Lo mismo que la nieve dura un instante en la palma de la mano, así los copos de la música más querida se derriten en un momento con sólo rozar la memoria. Pero resurge desde la tecnología que la preserva para volver a sentir que estamos vivos porque hemos amado esas canciones.

Y cuánto hieren. Y cuánto alivian haciéndonos saber que las orillas del infinito se han acercado a los más íntimo horadando los sentidos.

Por eso lo digo: salvad la música, salvad al cantante Salvador. Buscadle un corazón, dejad que sus venas de 27 años las llenen latidos de un corazón fuerte y sano y acaso enamorado.

Salvad al cantante Salvador para que su corazón no quiebre. Quien quiere “Amar pelos dois” merece un espacio vivo. Quien como él es capaz de amar por los dos debería tener un corazón y que su música llueva en un mundo que anda muy perdido y desamorado. Quien como él ama por los dos pide, sin pedirlo, la piedad de una música que inunde el áspero raspar de tanta vida sin sentido.

Anochece una canción en Lisboa

En una sociedad que ha entronizado a artistas de perfil autodestructivo que se quitaron la vida joven, parece locura, pero es lo justo, pedir que las nubes destilen vida para quien ha pasado de puntillas y haciendo bien lo que sabe: cantar.

Por el Oeste, a orillas de Océano junto a las olas atlánticas, se muere un sol sonoro. Y si se hace de noche sin un corazón nuevo, ¿quién nos cantará Ay amor?

Salvad, salvad a Salvador Sobral. Elevad plegarias y no imaginéis un mundo sin él.

 

Idea fuente: el poder de una canción para seguir viviendo enamorado

Música que escucho: “Ay amor”, Salvador Sobral (2016)

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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Una respuesta a Salvad al cantante Salvador

  1. José Ramón dijo:

    Qué buen artículo !!! Precioso

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