Comunicando asesinatos selectivos

 

Reservada la retransmisión en directo para el White House Situation Room, iremos conociendo más los asesinatos selectivos de terroristas y su exhibición como una alternativa pragmática, eficiente y limpia de daños colaterales en la lucha contra grupos armados y sus dirigentes.

No es nuevo en la humana historia matar al jefe del enemigo político: los estados comunistas demostraron en esta tarea una inusual eficiencia.

Sí son novedosas, sin embargo, su dimensión y frecuencia actual, con el apoyo entusiasta de la alta tecnología.

Por no extendernos: desde que en diciembre de 2006 el Tribunal Superior de Justicia de Israel autorizara las llamadas “ejecuciones extrajudiciales” , en determinados supuestos, han desaparecido al menos seis decenas de líderes palestinos. Ya lo decía el Tribunal. “no todas esas ejecuciones extrajudiciales están prohibidas por la legislación internacional, pero tampoco están todas permitidas”. Se trata, en la mayoría de los casos de ataques frente a fanatismos suicidas.

Los “éxitos” obtenidos por este medio de eliminación de los enemigos más peligrosos han animado a varios gobiernos a poner en marcha acciones similares. Estos son tres ejemplos bien recientes:

2009 (agosto). Baitulá Mehsud, líder talibán en Pakistán muere por proyectil estadounidense lanzado desde un avión no tripulado.

2011 (5 de mayo). Aún con humo la pistola de Obama, tropas rusas asesinaron Abdullah Kurd, líder de Al-Qaeda en la región del Cáucaso. La liquidación se produjo, según las autoridades, en un operativo realizado la noche del martes, 4 de mayo, en la república rusa de Chechenia, desde donde controlaba las células terroristas en esa zona dolor de cabeza para el Kremlin.

2011 (6 de mayo). Wall Street Journal (Margaret Cocker, Adam Entous y Julian E. Barnes) informa hoy mismo de que “The U.S. launched a drone strike in Yemen on Thursday aimed at killing Anwar al-Awlaki, the American-born radical cleric suspected of orchestrating terrorist attacks in the U.S, but he evaded the missile, Yemeni and U.S. officials said” (Foto de Reuter). Aunque el fallo de hoy, sólo indica que se acertará mañana. Mañana pueden ser diez años.

Mehsud, Kurd y al-Awlaki son tres pizcas de un granero que nos será trasmitido, grano a grano, en un mundo sumergido en información violenta, y donde estos mensajes forman parte de la estrategia de comunicación disuasoria de los gobiernos.

Y si no, dos perlas:

Primera, justificación de asesinatos: Tras la mortal desaparición de Bin Laden “El presidente de la Comisión de Exteriores y Defensa de la Knéset (Parlamento israelí), Shaúl Mofaz, manifestó que Estados Unidos ha adoptado la estrategia israelí de asesinatos selectivos de líderes terroristas. Mofaz precisó que esta estrategia fue adoptada originalmente por el Estado judío tras el asesinato de nueve atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972”.

Segunda, un nuevo lenguaje del western bélico: “Ha sido un acto de legítima venganza (sic). Bin Laden era un asesino de masas, mató a miles de personas”. (Robert E. Kaplan. ABC, 6 mayo 2011).

Shakespeare, en Julio Cesar, pone en boca de Marco Antonio estas palabras:

Amigos, romanos, compatriotas, préstadme vuestro oídos;

Yo vengo a enterrar a César, no alabarlo.

El mal que hacen los hombres vive después de ellos;

El bien es muchas veces enterrado con sus huesos;

Que así sea con César

Que entre nosotros no se entierren el bien, la verdad y la belleza.

Etiquetas: , .

Los comentarios están cerrados.