Tocados… pero no hundidos

El día de hoy nos deja la resaca del Royal Wedding Day que mi hija, desde hace un año ciudadana londinense, ha dado en llamar “The Royal Packing Day”, pues andaba ayer durante la boda empaquetando para mudarse desde el céntrico distrito de Tower Hill al distinguido espacio de Alexandra Palace.

En una encuesta a “pie de pantalla” tras la boda del príncipe William con Katherine Middleton, la familia ha votado sobre la elegancia como manifestación de la belleza en el estilo y en el porte. Elegancia que, como dice el clásico, es “adecuar el traje a la persona y ambas a la circunstancia”. La circunstancia en este caso era determinante, ya que estábamos ante el protocolo de la Casa Real británica, reconocido por sus pautas de estricta observancia.

Pues bien, hemos otorgado tres premios; a la más elegante (total look); al mejor vestido (best dress) y un tercero al mejor tocado (best headdress). Estas son nuestras “winners“:

  • El premio a la más elegante ha ido para Lady Sophie Windsor
  • El mejor vestido para Philippa (Pippa) Middleton, hermana de la contrayente.
  • El mejor tocado para SAR la Princesa Leticia que llevaba con gran estilo un cloche de paja con tul y plumas de faisán firmado por Pablo & Mayaya.

Vamos a la más elegante: Lady Sophie Windsor (nacida Winkleman) estaba magnífica e impecable con un traje azul noche de Giorgio Armani Privé, que armonizaba perfectamente con su pamela del mismo tono adornada con lazo más oscuro; un clutch ligero en la mano y unos maravillosos zapatos de muy discreta plataforma resaltaban a toda una gran clase. Y el mejor complemento una buena sonrisa: Un diez para la aristocrática actriz.

Lo del mejor vestido para Pippa ha estado más reñido: Nos gustó Máxima Zorreguieta, con traje de encaje nude. Nos gustó Joss Stone con un corte excelente  en tonos coral y admiramos a Sophie Rhyss-Jones con un vestido de Bruce Olfield.

En fín, el general cumplimiento de las reglas del buen gusto y de las indicaciones de los contrayentes, no impidió alguna excepción. Para no alargar este “royal wedding post” diremos que los tocados han servido de piedra de toque de la armonía. Por ejemplo, en cuanto a reglas, no todas se atuvieron a que tocado y vestido fueran del idéntico color y tono. Sobre buen gusto sí hay mucho escrito y hay dos que no nombro que prefirieron tocados un tanto excesivos, sin que se pudiese siempre aliviar el escozor desviando la vista a sus vestidos.

Vimos también, un sombrero cordobés, que no está mal como tic exótico bajo los arcos apuntados de Westminster para que su dueña salvase los muebles por su simpatía. Y mucho pelo suelto y sin recoger que es muy poco favorecedor bajo un tocado de de boda.

Las pamelas de ligero diseño como la de la futura princesa de Mónaco, Charlene Wittstock o  como la más compacta de  Victoria de Suecia en tonos coral fueron una constante. Las había también de diseño que pugnaba con las leyes de la física relativas al equilibrio, como en el caso de Zara Philipp, que acentuaba así su elegancia y marcaba tendencias.

Elegancia y estilo al servicio, en este caso de un gran evento y como decía Cocó Chanelle luxe, ce n’est pas le contraire de la pauvreté mais celui de la vulgarité”.

 

 

 


Olga Gil Rubio para José Ángel Domínguez Calatayud

 

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