El Caso McIlroy

Rori McIlroy, el más joven vencedor del Open USA de Golf, tiene sólo 22 años y una fortaleza mental similar a la de su amigo Rafa Nadal.

¿Cómo puede uno meterse en la batalla de las batallas que es el Open USA, en el Congressional Country Club y hacer el primer día 65 golpes? Pero así fue, y después situarse primero y poder dormir esa noche. Y hacer el segundo día 66 golpes, seguir primero y poder dormir. Y en el tercer día, presión mediática a tope, televisión de sábado yanqui y mundial, y mantenerse en el primer puesto con 68 golpes. Y dormir – ¡cómo no!- esa noche. Y levantarse el domingo con toda la presión exterior y plantarse en el tee del hoyo 1, coger con firme grip la madera y encadenar el recorrido hacia la victoria como si tal cosa, firmando una tarjeta de 69 golpes para un score de torneo de de 268 golpes (16 bajo par en el total de los cuatro días), 8 golpes menos que su inmediato perseguidor, el australiano Jason Day.

El número 1 del tenis, Nadal, puso un mensaje a su amigo Rori, que va camino de ser el número 1 del Golf, y comentó: “Cuando tienes que ser agresivo, sabes que lo que tienes que hacer es probablemente más fácil, pero cuando tienes que defender la ventaja, empiezas a ser un poco más defensivo”. Luego Nadal añade: “a veces puede ser peligroso. Se manejó de forma perfecta en esos momentos, en mi opinión”. (Diario de Mallorca, junio 21, 2011).

Estamos hablando de alguien que hace dos meses, en solo 9 últimos hoyos para la desesperación, arrojó por la borda el éxito, borró con tinta negra la sonrisa de la victoria que estaba tan, tan cerca. Era en Augusta y podría haber escrito con letras de oro su nombre en la historia del Golf. ¿Cómo se “supera” eso en sólo sesenta sesenta días cuando eres un chaval?

Por tanto, si es asombroso que un jovencísimo McIlroy triunfase en el Open americano, delante de todas las figuras de ese deporte,  más digno de reflexión es el hecho de que lo hiciese tras aquella sonada derrota.

Como su amigo Rafa no se hundió. Son los dos de otra pasta hecha de repetición de actos virtuosos, que cristalizan en excelencia con el cóctel de las 3EMES: Micro-movimientos, Micro-decisiones y Micro-dones. Esta es la composición:

  • 10% de una técnica básica muy depurada. Los micromovimientos se hacen exactamente de la misma forma todas las veces desde hace al menos 10 años y se han perfeccionado en entrenamientos hasta no dejar un milímetro a la fantasía o a la libre interpretación: en esto no. La dureza de 10.000 horas de movimientos perfectos está presente en las carreras de quienes admiramos como fuera de serie en su especialidad: motor, tenis, violín, acrobacia, cirugía, periodismo, consejo prudencial y, por supuesto golf. Para hablar de voluntad hay que hablar de esas 10.000 horas y su vía.
  • 85% Fuerza mental. Una especialista en psicología deportiva, que hace el seguimiento y aconseja a varios profesionales decía que esa fuerza mental no es una roca de aislamiento: es más bien una energía que produces tú mismo por interiores decisiones de atenerte a tu más inmediata realidad: estar en el núcleo de tu ocupación. Si hablábamos de micromovimiento, ahora decimos micro-decisiones para concentrar en todo lo positivo –auténtica felicidad –  aquella afirmación ascética: “haz lo que debes y está en lo que haces”. Es paradójico pero real, te esfuerzas en olvidarte de ti, concentrado en el deber concreto y quedas “infectado” de felicidad. El horizonte es la meta, el siguiente golpe es mi único objetivo.
  • 5% Talento natural. Tiene otros nombres: instinto de victoria, intuición de lo que viene, anticipación frente al riesgo, sencillez, valor como normalidad, humildad como ejercicio, que es atenerse a la verdad, escuchar al que sabe, ¡sentido común! Micro-dones para superarnos a nosotros mismos.

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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