Para cuando vuelvas

Sé que te cojo cerrando las maletas. Quizás ya las tienes cerradas y estás camino del lugar de vacaciones. A lo mejor a estas horas duermes la primeras horas de siesta en muchos meses, cerca de alguna playa, en lo alto de una montaña o recogido en un pueblo apartado.

Por eso quiero escribirte para cuando vuelvas, para cuando los telediarios nos hablen una vez más del síndrome postvacacional. ¡“Síndrome”… con la que está cayendo!

Quiero decirte que te espabiles. Perdona la confianza, pero te estamos necesitando, porque te han puesto aquí en la tierra para que eches una mano: esto no mejora sin ti. No es coba, al contrario, es una llamada a que seas quien eres. “Primero entérate de quién eres. Luego vístete de acuerdo con ello”, nos dejo escrito Epicteto.

Esto me trae a la memoria que no importa qué hayamos estando haciendo hasta ahora. Es posible que tengamos en nuestra vitrina interior una buena cantidad de diplomas de reconocimiento, títulos y parabienes. También podemos poner en marcha la grabadora de los recuerdos para que suenen en nuestros oídos los aplausos y felicitaciones… siempre menos de las que merecemos ¿verdad?

Si todo eso te parece suficiente, deja de leer aquí y disponte para repetir ese disco un año más cuando las alpargatas ya no suelten más arena.

Pero cabe la posibilidad – ¡cuánto me agradaría!- de que puedas, tranquilamente, sin agobios regenerar todo esto que has hecho, combinándolo con todo lo que tenemos por hacer. No se trata de despreciar lo recibido (todo es un don), si no de considerar qué más puedo hacer, qué distinto puedo hacer para hacer felices a los de más sirviéndoles, sin perder mi norte y mis principios, para acabar teniendo una vida lograda.

Hay algo en lo que eres mejor que nadie: tú mismo. Me reconocerás que en eso eres inimitable. También puedes reconocerme – reconocerte – que hay músculos que están con menos masa que otros y, lo que es más significativo, hay algunos cuya atonía, de persistir, puede darte alguna molestia, si no te la está dando ya; piensa en tu cuello, en tus lumbares y en los abdominales. El corazón sí, también el corazón. Tú y tu médico sabréis… No pienso que tengas que exhibir mejor masa muscular que otros. No pido que te compares con aquella modelo o con aquel atleta. Simplemente, mírate en el espejo.

Mírate en tu interior ahora y pregúntate también si tus músculos espirituales (talentos) están a tono con lo que cabe esperar de tu edad, de tu madurez, de lo invertido en tu educación por familia y por la Sociedad. Mira ahora a esa Sociedad y a esa familia y pregúntate ¿Puedo hacer “qué” para que seamos más “quíen”?

Eres inimitable, pero eres mejorable por la única fuerza capaz de hacerlo: tu voluntad de coger tus talentos y ponerlos en actividad.

Lo primero que tienes que ver es si en estos momentos estás donde puedes desarrollar esos talentos. No se trata de cambiar de organización o de familia, claro está, sino de poner mente y manos en la obra de la edificación de un mundo mejor, empezando en nuestro corazón para continuar con las personas cercanas.

Si no has cerrado las maletas o si mi lees a la vuelta, da igual, puedes pasarte por una librería y comprarte, si no los has leído ya los “harvardianos” libros “Vivir y ganarse la vida” de Mark Albion (Amat) ,“El sentido de la urgencia” de John P Kotter.(Granica) o el último  y más cercano Enrique R0jas, “No te rindas” (Temas de hoy).

Claro que para enderezar el propio rumbo siempre es muy aconsejable el libro más vendido en la Historia, ese que Benedicto XVI ha sugerido que metamos estos días en la maleta: La Biblia, en cuyo libro Sirácida encontramos perlas de sabiduría como esta: “Día de bienes, olvido de males,/ y día de males olvido de bienes”(Si. 11,27)

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

 

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2 respuestas a Para cuando vuelvas

  1. esmeralda dijo:

    Creo que soy de ese club de actitud constructiva y positiva y me encanta encontrar otras personas que tambien apuestan por ello. Así que mis mejores deseos de positividad para insistir y conseguirlo: que independientemente de cuando se abran o cierren las maletas, esta actitud no quede en los primeros dias como los coleccionables, muy típicos de la “vuelta al cole”.
    Mis felicitaciones José Ángel

    • José Ángel dijo:

      Gracias por tu felicitación y, sobre todo, enhorabuena por respirar ese aire positivo. Me alegra que podamos coincidir ene este planeta de lo posible bueno… que no tiene más fronteras que la que le pongamos en nuestro corazón.