Britannia in Fire

«Tis a naughty night to swim in». (Shakespeare, King Lear, III. 4)

Esta es mala noche para nadar en ella»).

Mi informante londinense, me pone al día de lo que está ocurriendo en el Reino Unido (UK). El motín que asola el país ha sido objeto de análisis en The Guardian  que se fija en la psicología que subyace en estos saqueos. Es un largo y muy interesante artículo que firma Zoe Williams (“The UK riots: the psychology of looting”).

Después de intercambiar algunos mails, mi informante, sintetiza y yo copio:

El artículo va más sobre educación que sobre comunicación. Creo que hace unas interesantes reflexiones sobre a lo que se puede llegar si creas una generación de jóvenes sin futuro, sin salida, en una completa desesperación, gente que se ve encarcelada antes de cometer crímenes.

«Los españoles aquí [en Londres] llevamos comentando las similitudes y diferencias entre las protestas en España y las revueltas aquí; la clave es la educación. En España tampoco hay salida, pero hay educación, acceso a la universidad, y aunque eso ya no lleve a ninguna salida, al menos por el camino se han beneficiado de una mente más culta»”.

Concluye expresando su inquietud sobre nuestros jóvenes (ella también lo es) pues es muy vivo el deseo de “… que los jóvenes universitarios de ahora consigan algo, porque la generación que vienen detrás (esa llamada generación NI-NI) ni es tan culta, ni tiene paciencia, ni cree en las consecuencias.

Cierto que en el fondo de los desórdenes que recorren el globo en esta noche («La tiranía de esta noche no la soporta nuestra naturaleza».  El Rey Lear III, 4) está la educación junto con otras causas más inmediatas que son las que vienen invocadas: ha estallado la burbuja inmobiliaria; ha estallado la burbuja financiera; al Estado del  Bienestar se le va el gas a todo gas y en las sociedades industrializadas la comunicación en redes propaga la ira combinada, explosivamente, con la pérdida de toda esperanza.

Cómo no reventar si tenía dicho (magazines televisivos, políticos, humoristas, fotografías, prensa, modelos sociales) que lo importante es tener, que el que tiene es feliz y uno ni tiene, ni tiene esperanzas de tener porque “la fiesta se acabó”.

Como indica el árticulo de Zoe Williams, «it’s just a glorified mugging, in other words, conducted by people who ask not what they can do for themselves, but what other people should have done for them, and who may have mugged before, on a smaller scale, and found it to be without consequence». (“Es solamente un atraco glorificado, es decir, llevado a cabo por personas que no preguntan qué pueden hacer por ellos mismo, sino qué deberían haber hecho otras personas por ellos, y que pueden haber atracado antes, en menor escala, y se encontraron con que no tenía consecuencias”).

Es estos disturbios –en los que han muerto ya cuatro personas – se asaltaban tiendas desde calzado deportivo a electrónica, moda, Tifanny’s o Gucci, pero, significativamente, el establecimiento de  Waterstone’s, la más conocida cadena de librerías, no sufrió ni un grafitty y tenía sus lunas intactas.

En fin, es un problema también de identidad de la propia sociedad en general y de la británica en particular que como en el comienzo la tragedia de Shakespeare está clamando “Who is it that can tell me who I am?« (El Rey Lear, I,4) (¿Quién es el que me puede decir quién soy yo?).

Y quizás todos acabemos dándonos cuenta de que los terribles acontecimientos de estos días, nada son frente al verdadero y único mal, y seguiremos como el monarca de la tragedia en un tardío lamento estéril:

“Tú das importancia a que esta fiera tormenta
nos cale hasta los huesos. Tú lo ves así;
mas donde el mal es mayor, el menor
no se siente. Tú huirías de un oso,
mas si la huida te lleva a la mar brava,
tendrías que afrontarlo cara a cara.
Si está libre la mente, el cuerpo es sensible.
La tormenta de mi mente no me deja
sentir nada, salvo lo que brama dentro,
la ingratitud filial. ¿No es como si la boca
arrancase la mano que le da alimento?
Castigaré sin piedad. ¡No, no voy a llorar más!
¡Dejadme fuera en una noche así!
¡Venga lluvia, que puedo soportarla!
¡En una noche así! ¡Ah, Regan, Goneril!
¡Al padre anciano y generoso que os lo dio todo!
¡Ah, esto lleva a la locura! Que no caiga en ella.
Ya basta. (LEAR a KENT en El Rey Lear III, 4)”

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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