Jobs

16:28 El futuro de Apple después de Jobs: No puede haber muchas dudas ahora de que los accionistas de Apple, por no hablar de los clientes de la compañía, cuya lealtad es legendaria, deben prepararse para un mundo sin su fuerza motriz.” (Expansión, Última Hora a las 16:28 del 25/08/2011).

“Fuerza motriz” esculpe en dos palabras el liderazgo de talentos y capacidad directiva de Steve Jobs creador de la firma de  informática –Apple – más importante del planeta, capaz por unos instantes de superar en valoración a Exxon el gigante del petróleo.

Si no he contado mal es la cuarta vez que se retira y, ésta tiene el tono de la definitiva. Antes: 2004 (cáncer de páncreas); 2009 (desajuste hormonal y trasplante de hígado) y enero 2011 (permiso médico temporal)

La “fuerza motriz” se queda sin combustible: tiene una fuga por el páncreas. Ese combustible que disparo a Apple de los 1800 millones de perdía con que la cogió en su segunda vuelta a Apple a ser la marca más valorada del mundo.

Desde Palo Alto (California) a millones de hogares la aventura profesional y personal de la fortaleza de Steve Jobs ha llenado empresas, familias, bolsos y bolsillos de aparatos que configuran en buena parte la Comunicación Visual de nuestro planeta.

Y todo empezó en el seno de su madre biológica. Mejor dicho en la mente de esta joven estudiante, que quiso tener al niño y que se criara en una familia de licenciados universitarios y lo dio en adopción. Resultó que finalmente Steve se educó en una familia sin estudios superiores, pero que empleó sus ahorros para que el muchacho fuera a la universidad. Merece la pena verlo en este link que recoge una corta intervención suya en la inauguración del curso de 2005 en la Universidad de Stanford. Ha tenido más de millón y medio de visitas y contiene algunas lecciones simples, pero bien directas, como la que recuerda Expansión (26/08/2011, pág. 4), cuando el líder cuenta cómo afrontó el diagnóstico de cáncer: “Vive cada día como si fuera el último…Recordar que todos moriremos es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”.

Me ha pasado al escucharle estas afirmaciones, lo que suele ocurrirme al tener encuentros con gente sabia y trascendente o con personas, como toreros, que han mirado de frente, no teorizando, al otro lado de esta película que llamamos vida: se trata de un sentimiento como de urgencia por dar plenitud a estos minutos. Dar plenitud, dilatar las dimensiones de vida, de amor, de aprendizaje y de compasión a lo que resta del día.

La capacidad de influir, de comunicar bien, estará en relación con la sinceridad de estos sentimientos y en convertirlos en hechos, en productos en servicio.

Acaba de salir por la puerta mi hija que ayer cumplía diecisiete años y es con todo derecho nativa digital (tengo la impresión de que nació con los pulgares en permanente pulsión hacia la palma para facilitarle el manejo de maquinitas). Es de una generación de jóvenes que viven y se relacionan con los logiciales y los devices creados por Jobs y otros genios de la informática y de las telecomunicaciones. Pero también es una generación muy, muy necesitada de que las referencias sustanciales de la vida puedan sin estridencias acompañarles en esta era bit. Lo hemos constatado en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid: la “brújula” del alma y el “CPU” de un cerebro cultivado en valores son plenamente compatibles con I-Phone, sin acudir a ninguna cloud, ya que hay una reserva ilimitada de buenos recursos en el interior de cada una, de cada uno: lo veo a diario.

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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