Libro de Aclamaciones: La Caixa personas

Sin entrar en detalles de mis finanzas personales que a nadie interesan, el Libro de Aclamaciones de este Blog se abre hoy para dejar  rastro de la actuación de La Caixa en cuyas arcas se custodian mis activos. ¿Se dice así? Pero más que a la persona jurídica de la entidad bancaria, esta alabanza se dirige a las personas concretas que se dejan las pestañas, como si tal cosa, para que el cliente resulte como una especie de amigo al que hay que dar servicio.

Sí, sé que La Caixa está para ganar dinero, pero eso no me convierte en un incauto por afirmar que he sido muy bien atendido. Más bien sería un malvado si no agradeciese. Son personas las que han ocupado su tiempo para resolverme, lo mejor que han podido, un problema que seguro tiene una importancia cero-cero en el océano de asuntos que caen sobre las mesas de directivos y empleados de una de la mayores entidades de crédito del país.

Una de las cosas que vendrían de perlas es contar en España en puestos de responsabilidad con gente que actúa con humildad de fiel servidor, prudencia de “buen padre de familia”, diligencia de empresario en apuros y la dignidad de un aristócrata del espíritu.

¿Por qué se van a tardar meses en resolver algo que una llamada desde un aeropuerto lo soluciona en unos minutos? Gracias Juan María por abrirme hueco y amistad entre los intrincados asuntos financieros que te ocupaban y con un pie en la escalerilla del avión. Gracias, Mar, finura de secretaría hecha protocolo de la eficiencia amable. Gracias, Juan, por no parar el asunto y hacer una exhibición de reactividad empresarial. Gracias, empleados de las oficinas implicadas. Gracias Alcora por llamar, encima, para dar las gracias por mi felicitación que era tan solo justicia. Gracias Yolanda por ese desvivirte –  por ese quitarte jirones de tu descanso – ¿Se puede saber qué hacíais las dos conectadas a internet en plenas vacaciones mirando cómo iban las cosas que tenían influencia en vuestros clientes?

Soy consciente de dos cosas:

1.- La palabra gracias es siempre escasa para expresarlo todo.

2.- Ninguno de los citados – bancaria discreción – desea ver sus apellidos en un blog personal. Pero permitidme al menos, amigas y amigos de La Caixa, pronunciar con los mejores sentimientos la sola evocación de vuestro nombre de pila y dejar rastro de reconocimiento en esta página del Libro de Aclamaciones.

La aclamación final escrita estará ya en alguna Estrella.

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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