Ramona (In memoriam matris)

La comunicación personal tiene poderes aún por descubrir. Muchos de esos poderes tienen que ver con la transmisión creada a partir del trato amoroso de una madre. En el post de ayer quería decir algo de esto. La añoranza de mi propia madre, el recuerdo cercano de otras madres y la solicitud hacia el enfermo que personas buenas me enseñaron, me impulsaron a concretarlo en las manos, miradas como síntesis del gesto y principal fuente de la comunicación no verbal. Por ello envié a ABC de Sevilla una nueva redacción del último párrafo de aquel post que ese diario publica hoy con gran amabilidad y que reproduzco más abajo para los lectores de este Blog que no han accedido hoy al citado periódico. Al final también copio un poema de Janet sobre las manos de una madre.

Ramona, nombre que da título y justifica el texto, era una madre hasta hace dos días. Una madre en inconsciencia a la que, por disposición de los familiares y una orden de la Consejería de Salud (sic) de la Junta de Andalucía (España) se ha dejado morir mediante el simple expediente de retirarle no una medicación, sino la fuente básica de su alimentación nasogástrica. Que ella descanse en paz, y nosotros no hasta borrar con amor la mentalidad que hace del poder de dar muerte una exhibición del humano desvarío.

Ramona: manos de madre

Desde el seno materno, en los primeros días junto al pecho de la madre y en las siguientes semanas pegado al padre o en manos de su madre, el bebé adquiere conocimientos que quedarán impresos e inconscientemente disponibles para la toma de decisiones, para la interpretación de una obra musical o para la preferencia aromática por un vino determinado: desagrado, humor, lavanda, suavidad, incienso, aspereza, liquidez, intemperie, naranja, cercanía, amor y ternura llegan a su mundo interior gracias a esas eficaces primeras comunicadoras, esas manos maternas. De manera artificial, una feroz reingeniería de la sensibilidad, rompe esa belleza y esa sabiduría hasta hacer olvidar que la manos de madre, sólo por eso, ya merecen veneración, sentimiento y conducta en las antípodas de dejarlas morir en catorce días de agónica inanición y crudelísima sed.”

Mother’s hands (Janet)
 
Not because of gold or silver
Not because of jeweled bands
Not because they’re soft and perfect
Do I love my mother’s hands
But because these hands once held me
Tenderly close to her breast
And because these hands would point me
To the path she knew was best
(Posted by Janet at 5/07/2011 can read the complet poem in “Another porch”)
 

 José Ángel Domínguez Calatayud

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