Notoriedad: ¿A cualquier precio?

Este post no va del video-anuncio de (EpC) Educación para la Cursilería –“corre, Carmen, corre” de la (¿pre?)-Campaña Electoral del PSOE, que si bien ha servido según la jefa de campaña del candidato socialista para generar un debate, parece indiscutible que la mayor utilidad obtenida ha sido que los españoles que aún no estaban al tanto, sepan ya en qué colegios privados estudiaron dicho candidato y sus correligionarios. La pretendida siembra biliar del invento se  ha vuelto en contra de sus promotores al desvelar la incoherencia de criticar un modelo de enseñanza y, simultáneamente, mandar a los propios hijos a colegios de ese modelo, cuya mensualidad cuesta más de 800 euros por alumno, al menos en el caso de los niños del ministro de Fomento y portavoz el gobierno de España, D. José Blanco que los envía al Colegio Británico de la capital. La puntilla periodística se la ha puesto a este ministro Pedro J. Ramírez en su “Carta del Director” en el diario “El Mundo” de hoy, cuando pone en boca de un amigo que cenó en casa del ministro la descripción de los anhelos del político, orgulloso hasta el ridículo de que su niña se codease con las hijas de una conocida protagonista del papel cuché.

Este post no va de ese anuncio sino de “El mejor peor anuncio de las primarias” como titula Eduardo Suarez su crónica desde Nueva York para el citado periódico. Es un anuncio de campaña electoral técnicamente muy defectuoso, pero que ha servido para que Herman Cain, conservador yanqui, que lucha por ser nominado candidato a las presidenciales por el Partido Republicano, ingrese dos millones de dólares en una semana para su campaña.

Todo ha sido por la notoriedad extra que le han proporcionado al anuncio los sarcasmos, risas, burlas y fuertes críticas venidas de sectores de la prensa y de la política con sello de “progresista”. Y es que el anuncio no hay por donde cogerlo en términos de marketing y corrección política.

La gota que derramó el vaso fue que en el anuncio aparece (tonos grises, ausencia de maquillaje, deficiente iluminación) el Sr. Block, responsable de la campaña de Herman Cain, y lo hace fumando, para concluir que “yo animaría a la gente a que no fumara. Pero yo fumo y mucha gente dice: ‘Dejad que Block sea Block’. De eso va el anuncio”. 56′ Click aquí.

Pero cosas de los públicos, tanta simplicidad y las feroces críticas han hecho una efecto boomerang de popularidad y recaudación.

¡Qué difícil acertar en publicidad! La Marca Herman Cain – un desastre muy conservador para parte de la opinión pública – ya aventaja al más moderado y adinerado Mitt Romnney y aunque le durará poco la ventaja, gracias al “mal anuncio” ya tiene dos millones de dólares para pagar un “buen anuncio”.

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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