Podemos hacer lo que debemos hacer

El Tratado de Maastricht, trató de evitar el escenario de la quiebra de un Estado miembro de la Unión Europea, pero los fallos en el diseño del Tratado y en su aplicación nos han condenado a ella. Este escenario amenaza con hundir a Europa en una segunda ola de recesión y crisis bancarias. La pregunta es triple: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer? ¿Podemos hacer lo que debemos hacer? Con más financiación oficial y los ojos vendados sobre las violaciones de las condiciones, los líderes europeos podrían prolongar la agonía griega durante varios meses. Se corre el riesgo de que estén alimentando la ilusión de que una reestructuración de la deuda griega se puede evitar” (Traducción del comienzo del artículo Europe Must Share the Burden of Saving Its Banks, de José María Aznar, expresidente del Gobierno del Reino de España, publicado en el Wall Street Journal del 7 octubre 2011).

La experiencia de gobierno y el amplio conocimiento de la realidad que tiene José María Aznar no le permite ser optimista. A lo más, estaríamos ante un optimista informado.

Y sin embargo, aunque no sea lo más probable, sí es lo más posible que una Europa unida acometa con éxito aquello que es su obligación. Europa sabe comprometerse hasta las orillas de lo imposible; más allá, no. “Ad impossibilia nemo tenetur”, nos enseñaron con el brocardo de Derecho romano (pocas cosas tan europeas como la raíz romana de nuestro sentido de “lo derecho”).

Si una cosa es imposible de hacer, no es exigible su realización. Tampoco es exigible su compensación si se comprometió a la otra parte a lo que de ninguna manera era alcanzable, a sabiendas de esta imposibilidad. En estos pensamientos entramos de cabeza en el Mercader de Venecia y nos preguntamos si Shylock (Banco, Estado), que tiene toda la razón para cobrarse la libra de carne (de Grecia) será capaz de meter el cuchillo bajo la piel (indignación social, sobreexposición franco germana)  y cortar esa libra de carne del corazón heleno (reformas ultracontractuales) sin derramar ni una gota de sangre (quiebra y ruina absoluta), que, como en el drama shakesperiano, resulta de todo punto inexigible, como decreta en Justicia, Porcia (sentido común, economía mundial).

¿Es Grecia un Imposible? ¿Lo es la propia unidad monetaria, económica? Debemos lo que podemos porque podemos lo que debemos, cuando el bien común es perseguido por los goebernantes todos de Europa.

La clemencia está por encima de esa autoridad del cetro; tiene su trono en los corazones de los reyes; es un atributo de Dios mismo, y el poder terrestre se aproxima tanto como es posible al poder de Dios cuando la clemencia atempera la justicia” (Porcia en, El Mercader de Venecia, Act 4, esc 1. William Shakespeare).

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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Una respuesta a Podemos hacer lo que debemos hacer

  1. Ramón Abella Monserrat dijo:

    Estoy completamente de acuerdo contigo José Ángel (como se ve la buena base de romano
    debida a profesores ilustres).