Curiosity and interest

Parece que, de momento, la Humanidad no tiene interés en Marte, pero si curiosidad. Hoy despega de Cabo Cañaveral la nave Curiosity para echar un ojo robotizado al colorado planeta. Aunque en el lenguaje vulgar se tiende a equipararlos, curiosidad e interés no son sinónimos: sus significados no son intercambiables.

El interés queda reservado para aquellos asuntos de los que espero obtener riqueza o temo me empobrezcan, no sólo crematísticamente. Por su lado la curiosidad es como esos antibióticos de amplio espectro, que pueden tener como objeto más de un destino. Me interesa estudiar semiótica cuando quiero dominar el lenguaje y sus significados. Tengo solamente curiosidad sobre el resultado del partido Getafe vs Barcelona, ya que mi equipo es el Guecho, que milita en otra división.

Cuando te la juegas en algo muestras interés por su decurso y sus resultados: una inversión de tus principales ahorros, la opinión del hombre o la mujer que amas o el pronóstico del cardiólogo que sale de su despacho con tu electrocardiograma en la mano. Esas sí son materias de interés. Afectan a tus próximas decisiones y sus efectos se harán notar durante días.

Pero si el vecino de tres calles más abajo paseará un fox terrier o un afgano es algo, por lo que podrás tener curiosidad, lo mismo que por el índice bursátil de Hong Kong, la opinión de la crítica sobre la película “El Gato con Botas” o la estadística de comercios que cierran en el distrito norte.

En Marte, Curiosity hará mediciones meteorológicas, que serán una curiosidad para nosotros, pero de indudable interés para los expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIF) que han equipado con sus ingenios especializados a la nave. Sobre los viajes al Espacio exterior nosotros tendremos la normal curiosidad, mientras Richard Branson, propietario de Virgin Galactic tiene un alto interés, pues lleva años invirtiendo y captando fondos para organizar el primer viaje extra atmosférico alrededor del globo.

Las parrillas de alguna televisión andan sobrealimentando la curiosidad acerca de la vida superficial de personajes que casi nunca son personalidades para intentar provocar el interés, lo que puede lograrse en adultos sin formación ni criterio, bajando el umbral de la decencia y la dignidad.

Termino: si la curiosidad es necesaria para el hallazgo, el interés se muestra insustituible para el éxito. La concentración perseverante en la misma tarea es lo que permite enviar naves a Marte, solucionar la crisis económica y lograr un trabajo estimulante.

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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