La guerra por otros medios

Se ha encontrado en Maba (China) un cráneo de un ser humano de hace 126.000 años con evidencia de una agresión interpersonal traumática. Según un periódico centroamericano, los investigadores que lo estudian piensan que “esta herida es muy similar a las observadas hoy en día cuando alguien es golpeado fuertemente con un objeto contundente, y podría ser el ejemplo más antiguo de agresión interhumana documentada”. La más antigua guerra mundial exterminó a la cuarta parte de la humanidad cuando Caín con una quijada de nueve milímetros parabellum acabó con Abel. Desde entonces, ¿cuántas mujeres, hombres, niños y ancianos han muerto a manos de los de su misma especie? Sólo en el siglo XX, ayer mismo, se cuentan por millones las víctimas de las guerras en cinco continentes: a las dos grandes guerras, debemos sumar las muertes de los nacionalismos racistas y del comunismo ruso, chino, iberoamericano y sus otras derivas en terrorismo y en regímenes de extrema crueldad de los que el de los jemeres rojos es un muestrario de todos los botones del horror.

Por eso al escuchar y leer a algunos lamentarse de la alternancia que deja en manos de dos partidos el 85% de los escaños del parlamento español, pienso que parece cosa más bien para alegrarse, pues sin un solo disparo –salvo los dialécticos – se ha resuelto quién gobernará los próximos cuatro años. Todo es mejorable y la ley electoral también, pero reconozcamos que dentro de 126000 años podrán los investigadores encontrar intacto el cráneo de los contendientes. Al final, podremos afirmar, con permiso de Clausewitz, que la Democracia es la continuación de la guerra por otros medios incruentos.

José Ángel Domínguez Calatayud

NOTA: el texto anterior es copia íntegra del remitido a ABC de Sevilla, que con su habitual amabilidad, publicó lago recortado el jueves 24/11/2011/, en página 18. Aquí queda para los lectores de es te blog que no leyeron aquel diario.

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