La Marca España es una necesidad

Escribo bajo los efectos del Halloween griego (susto o muerte) consistente en atemorizar a Europa, América, África, Asia y Oceanía anunciando, justo la víspera de la conmemoración de lo “fieles difuntos”, un referéndum, para ver si yo, gobierno heleno, debo cumplir o incumplir los pactado con la Unión Europea hace dos días para que me perdonen la mitad de la deuda y me den unos cuantos miles de euros para tirar adelante. “Salvad Grecia y salvaréis Europa” escribí yo días atrás, pero – ¡qué estúpido!- se me olvido añadir “si los griegos quieren”.

Y es que Yorgos Papandreu, primer ministro griego, tenía que haber leído una vez más “El abanico de de Lady Windermere”, allí (Acto III) donde Oscar Wilde pone en boca de Lord Darlington la definición de cínico, como alguien “que conoce el precio de todo pero el valor de nada” (“What is a cynic? A man who knows the price of everything and the value of nothing”), sin importarle, que de eso va este post, el valor de su marca-patria, ese signo acuñado a fuego en el inconsciente de nuestros conciudadanos y de los habitantes de este planeta llamado Tierra, especialmente de los creadores de opinión.

Estos últimos, los creadores de opinión, son finalmente los que condicionarán las acciones de comunicación, incluida la comunicación económica, que se refieran a uno. No voy a insistir en lo que he escrito varias veces sobre la fuerza prácticamente invencible que despliega la triple jerarquía de este mundo: poder político-poder mediático- poder económico. Los tres trenzadamente se comportan ahora como epítome de toda colusión, y ocupan hasta la asfixia espacios decisivos de la SOPA (Sistema de Opiniones Públicas Activas). El sistema está así y su transformación en lo que puede beneficiar a todos no ocurrirá por el enfrentamiento directo Atenas contra la Troya de la UE. Sólo una letra hay de diferencia entre Dracma y Drama,  y esa letra está ya vencida.

Lo malo para mis compatriotas españoles es que los creadores de opinión, los que bendicen la marca-patria, o la arrojan al Averno, no se detienen en matices, ni en distinguir mucho en sus mensajes para consumo mundial entre Grecia, Italia, Portugal o España. Que la Marca Grecia siga sumida en un pozo, nos pone a los países mediterráneos en su brocal, con una pesa en los pies. Así funcionan algunas generalizaciones, sobre todo las injustas.

A punto de entrar en campaña electoral en España, dos noticias buenas para la Marca España: el partido que va primero en las encuestas incluye en su programa una medida consistente en un “Plan general de la marca España que ponga al servicio de los exportadores e inversores la imagen de un país de excelencia”. Quizás volvamos sobre esto del plan de marca así planteado.

La segunda proviene de un “vital emergente” llamado Transparencia Internacional (TI), que en su último ranking, publicado hoy mismo, no pone a España entre los países con mayor uso del cohecho: somos según TI tan corruptos como Francia. Siempre es un  consuelo y “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”.

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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