RoboCup: Inteligencia Artificial

La mejor de mis hijas de en medio (tengo, además, una mejor hija mayor, un mejor hijo varón y una mejor hija menor) anda ahora en las Islas Británicas haciendo rendir entre éxitos sus talentos de Ingeniero en Informática. Además de atender a su familia, tiene una gran inclinación a las investigaciones cibernéticas, sobre todo en Inteligencia Artificial. Todo esto le viene con toda probabilidad de la Inteligencia Natural, heredada de su madre y Secretaria General de ese grupo de terrícolas, espero que mínimo, que nunca lee este Blog.

Bien, pues acordándome de esta hija he tropezado con un buen artículo en el Washington Post que nos habla de Dennis Hong, estrella americana de la robótica de humanoides, afincado en la Virginia Politechnical Institute, que quiere preparar junto con su equipo de 18 estudiantes de ingeniería un robot capaz de competir en la RoboCup, única competición de fútbol del mundo donde solamente juegan robots. Para ello ajustan los tornillos – mejor los programas – a CHARLI (Cognitive Humanoid Autonomous Robot with Learning Intelligence).

De momento ya han conseguido según el diario capitalino poner a su universidad en el puesto 24 del ranking estadounidense de robótica junto a las más veteranas, experimentadas y adineradas Stanford, Penn, MIT o Carnegie Mellon University.

Pero, ¿cuál es la verdadera ventaja de Dennis Hong? Su capacidad para poner su inteligencia matemática a trabajar con su intuición y su creatividad de modo sinérgico.

La clave está ahí, en saber trenzar observación y rigor con imaginación propositiva. El autor del artículo, Daniel de Vise, nos cuenta que un treintañero Hong visitando el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, no se fijó tanto en la gigante ballena azul ni en el esqueleto del Tiranosaurio Rex como en un minúsculo detalle del tobillo de un ciervo cuya articulación de doble polea le permite saltar con soltura obstáculos insalvables para otros. Era, qué duda cabe, una evolución extraordinaria muy ventajosa para este débil animal. Hong aprovechó esta “visión” para trasladarla a su robot. El artículo nos cuenta otras observaciones que dieron lugar a innovaciones robóticas de este Leonardo da Vinci del XXI, inferidas a partir de cosas cotidianas.

Esperan, y mientras esperan trabajan, crear para el 2050 un equipo de robots que gane la Copa del Mundo de fútbol (humano). Ya veremos si son capaces de construir un Diseño Especial de Lujo Buen Ojeador Superior Que Una y Empuje, o sea, un DEL BOSQUE.

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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