Tele: visión responsable

Dejar de vivir calentitos en nuestra placenta cívica (inmovilismo, quietud acrítica, aburguesamiento, pereza intelectual…) y nacer para vivir a la intemperie. Eso pedía hace años el maestro Julián Marías. Lo pedía a los ciudadanos; sobre todo a las masas acomodadas y acomodaticias de España, satisfechas de sí, al abrigo de la política y nunca hartos de televisión desde el sofá.

Cuando escribo estas líneas se ha producido el hecho insólito de una retirada voluntaria de todos los anunciantes de un programa de televisión, a partir de un post-denuncia-campaña de un blog. Eran 54 el pasado 29 de octubre. Primero se retiraron 18 y hoy ha dicho adiós el último anunciante. Los responsables de la cadena no han pedido perdón, ni han emitido nota de rectificación y anuncian que el programa – sin apoyo publicitario -volverá a estar en antena el mismo día de siempre, con el mismo presentador denunciado: estiman que seguirán teniendo una alta audiencia  y, en fin, nadie ha pisado un plátano.

Tiene todo el aspecto de un pulso comunicativo: a mi izquierda la cadena y el presentador reprochados. A mi derecha el blogger y sus 30.000 firmas. Combate a 15 asaltos. Jueces: las audiencias. Supervisores federativos: las compañías con sus anuncios. Y en sus cabinas de redacción, los observadores y críticos mediáticos. ¿Conseguirá la serpiente en red asfixiar Tiovivo T5?

He leído textos aplaudiendo el cerco. He leído textos abucheando al cerco twittero. Aquellos “hartos ya de tanto parchear y tanto pito” dicen que se han rebasado líneas rojas no pintadas, como la de pagar a la madre de un delincuente con tal de ganar audiencia. Estos, los que les parece desalmada la medida de invitar a retirarse a los anunciantes, hablan de libertad de expresión, de que otros también lo hicieron o, incluso, de que este mismo ha hecho cosas peores antes y no pasó nada.

Se admiten apuestas.

Pero mientras tanto fuera ya de la comodidad del sofá,  lejos de la sala de estar y del calorcito del ordenador podemos preguntarnos:

1.- ¿Qué está pasando para que en unos días se retiren todos los anunciantes de un programa?

2.- ¿Era la entrevista materia suficiente para apagar un programa? ¿Hubo motivos anteriores más graves y las marcas nada hicieron? ¿ Qué significaba RSC?

3.- Si en una cadena vale todo (porque “si a usted no le gusta, cambie de canal”) ¿No vale también todo, incluido un cerco publicitario, en las redes sociales?

4.- ¿Quién será el siguiente?

5.- Los propietarios y altos directivos de medios de comunicación, los políticos, los líderes sociales ¿conocen cómo funcionan y que efectos producen las redes-sin-fronteras?

5.- ¿Tienen planes de prevención? ¿Tienen planes de reputación? ¿Tienen plan de contingencias y plan de comunicación de crisis? ¡Ojo!Pueden ser varios miles de euros. Pueden ser varios miles de almas humanas.

Solo queda ofrecer que en algunas mesas de decisión política, de gestión empresarial y de aprobación de líneas editoriales de medios se arrime otra silla con la letra E de Ética, ocupada por persona buena. En algún lado hay un hombre bueno, una mujer buena. Búsquenla o vuelvan a leer a León Tolstói, “La camisa del hombre feliz”.

La discusión no es pragmatismo o ingenuidad: estamos en la era visual de la Cultura Visual y la Estrategia de Comunicación tendrá que salir a esa plaza,  el frío en la frente, escuchando a Julián Marías: “la filosofía es descubrir y ver, poner de manifiesto; si una filosofía no es visual, deja de ser filosofía -o es la filosofía de otros-; pero no basta con ver: hace falta además dar cuenta de eso que se ve, dar razón de sus conexiones. Por eso propuse hace algún tiempo una definición de la filosofía: la visión responsable”.

 

 

José Ángel Dominguez Calatayud

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