Golf y vida diaria (16. Trampa de arena)

El bunker o trampa de arena es ese horrible lugar donde uno no querría estar ni muerto. Si está lejos de la bandera hay que ir pensando en que nos cuesta un golpe más. Si es uno de los que rodean el green resulta poco estimulante pensar que por un poco –  unas cuantas pulgadas a la izquierda o la derecha – nuestra bola reposaría blanca y pacífica para darle con el putter y anotarse un resultado razonable.

En la vida diaria, que, como creo haber advertido en otra parte de este Blog, imita al golf uno puede encontrarse en similares penosas situaciones. Lejos de mi vital entusiasmo pensar como Gustavo Adolfo Bécquer que “Mi vida es un erial,//flor que toco se deshoja;//que en mi camino fatal // alguien va sembrando el mal//para que yo lo recoja”, pero hay que reconocer que hay situaciones de las que uno debe huir si no quiere que su objetivo se torne casi imposible de conseguir.

Existe la general creencia de que una señora llamada Azar es la culpable de todo lo malo que nos ocurre y que a otra dama llamada Suerte debemos los buenos resultados. Nada más lejos de la verdad: en el Golf y en la Vida, Azar y Suerte no forman parte del partido. Son nuestra buena preparación, sabiduría, prudencia, entrenamiento, buen carácter y visión los que hacen que aparezca afortunado el buen resultado de una gestión o dejar la bola a diez pulgadas del hoyo.

Sentado lo anterior, pongamos un ejemplo de bunker de calle, pero en la vida real. Si estamos en una empresa en la que cada febrero se hace una auditoría de Calidad (ISO 9001, por ejemplo) constituye una trampa para nuestra eficacia abandonar las buenas prácticas con el autoengaño de que “más adelante” pondré todo en orden. La proscrastinación, el dejar deberes sencillos para luego, y luego volver a aplazarlos, es el mayor bunker de nuestro trabajo diario. Aconsejo aquí leer las páginas 109 a 112 de “La inteligencia fracasada, Teoría y práctica de la estupidez”, de José Antonio Marina: no tiene desperdicio. Él mismo cita ahí la irrefutable «Ley de Emmett». El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí.

Como trampa de arena de las que rodean el green, de las que ya están cerca de la bandera y del éxito, pondría el ejemplo de dejar las tareas sin rematar. En el golf se cae no pocas veces en el bunker durante el approach por un instintivo temor al hacer el swing que nos paraliza, impidiendo que completemos en toda su redondez el armonioso arco del swing; la consecuencia de esta inconsistencia en el golf es tener que ir a la bolsa con las orejas gachas y no en busca del putter, sino del sand. En la vida real, el cliente nos devuelve el artículo, tuerce el gesto ante la falta del servicio o nos vemos obligados a acciones precipitadas de corrección.

Hay menos Azar del que pensamos con falsa autojustificación.

Y ¿qué hacer en el bunker para recuperar el golpe? Depende de muchas variables (Distancia, tipo de arena, proximidad de la bola al talud, altura de este…), pero siempre: nada de violencia, los pies bien anclados en la arena, la cara abierta si estamos al borde del green y pasar el palo sacando los brazos hacia el objetivo. Fundamental no mover la piernas, sino, siempre con firmeza, dar la cara. La bola irá a bandera. La gestión saldrá adelante y a lo mejor hemos aprendido una buena lección.

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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2 respuestas a Golf y vida diaria (16. Trampa de arena)

  1. inmaculada dijo:

    Querido Jose Angel:

    Como simpre dando en la diana con tuc comentarios de GOLF Y VIDA DIARIA…..ay¡ cuanto nos cuesta hacer la pequenas tareas….que dificil es hacer lo imrpotante y no siempre lo urgente. Todos los dias la misma lucha…alguna dia se conseguira, siempre con buenos propositos¡¡¡¡

    Que pases esta fechas tan entrañables con tu gente ESTUPENDAMENTE. FELIZ NAVIDAD.
    Un abrazo
    Inma

  2. José Ángel dijo:

    Gracias por tu constante inspiración y apoyo. José Ángel