Libro de Aclamaciones: Librería Tarsis

Como ya he escrito alguna vez, el mundo que conocemos se divide en dos grupos. En el primer grupo están los que leen este Blog. En el segundo los que no leen este Blog, encabezados por la mejor de todas las esposas y Secretaria General de este, espero que exiguo, grupo.

Pues bien, esta secretaria general el tiempo que no dedica a leer este Blog, es decir todo los minutos de libre disposición, lo dedica a devorar libros a una velocidad que si se tratara de comida y no ideas pesaría ahora dos toneladas. Es verdaderamente sorprendente fijarse en sus ojos mientras lee: los mueve de un lado a otro a la velocidad de un procesador informático y termina los libros en poca horas.

Todo este preámbulo es para indicar que el consumo de libros en mi casa está a la altura del consumo de kilovatios con la calefacción encendida. Esto nos lleva a periódicas visitas a nuestra proveedora habitual de lectura, la Librería Tarsis de la Cadena TROA, en Sevilla (España). Además de las compras de ordinaria administración, la liturgia doméstica de la familia (la nuestra) tiene establecidos dos ritos de parada para compra de libros: uno justo antes de irnos de veraneo (cerca de algún campo de golf, por supuesto); la otra, la última semana de Adviento para que podamos encontrar debajo del Árbol de Navidad libros y libros y libros para los hijos, para la mejor de todas las esposas y, al menos uno, para mí. Si alguien nos ve salir de la librería al terminar este rito de compra navideña, se hará la impresión de que la carga que llevo es de leña o que, sea lo que sea que llevo, lo compré al peso. Papá Noel va de vació comparado conmigo.

A lo que voy: después de unas cuantas horas en el interior de la librería y cuando a base de poner ejemplares sobre el mostrador no se podía ver a las personas que nos atendían, una de ellas, Lidia de nombre, advirtió a la mejor de las esposas que un ejemplar que estaba sobre la torre de libros elegidos, concretamente “La saga de los malditos” de Chufo Llorens, ya lo había comprado en julio de este año en el correspondiente rito de compras veraniegas.

Y esa es la razón de que yo pidiera al terminar el Libro de Aclamaciones de establecimiento que, como me esperaba, no tenían. (Ya sabemos que siempre hay un libro de reclamaciones o una hoja de quejas, pero nunca hay ejemplar oficial para dejar felicitaciones y alabanzas).

La cuestión, sin embargo, es clara: Tanto Juan Jesús Alonso, que nos atiende cada vez, y en esta también, con particular dedicación y paciencia, como Lidia merecen con todo derecho figurar en mi Libro de Aclamaciones.

Se me puede decir que tratándose de unos clientes habituales no tiene tanto mérito acordarse de un libro. Y yo me reafirmo en dos cosas. Una, que estamos hablando de gran consumo (de hecho, tiemblo solo de pensar en tener que volver a IKEA a por más estanterías). Y la segunda es que no solo Lidia lo recordó después de medio año, sino que consultó sus base informática de datos y nos alertó para no repetir la compra de este libro que, por cierto, es de los más cortos que compra la mejor de todas las esposas: son sólo 969 (novecientas sesenta y nueve) páginas y 601 milímetros de grosor.

Así que a lo dicho: por su pundonor, paciencia, prudencia en el consejo y profesionalidad como libreros al alertar de una eventual repetición en la compra de un libro inscribo en mi Libro de Aclamaciones a Lidia y Juan Jesús Alonso de la librería Tarsis, TROA, Sevilla (España).

 

 

 

José Ángel Dominguez Calatayud

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