Golf y vida diaria (17. Buenos propósitos)

Está cerrado mi Club, para facilitar el descanso de los empleados. Así que, cumplidos mis deberes familiares y sociales, llenados los oídos de felicitaciones a la parte de humanidad que se relaciona conmigo, me dispongo a probar algo de turrón acompañado de un copa, una sola, de Moët o de Drambuie y a escribir la lista de buenos propósitos para estos 366 días, que medité días atrás.

Una tarde festiva sin golf tiene este tipo de deliciosas ventajas, como pasar a limpio los pensamientos  y las ideas, ordenándolas para preparar un año nuevo realmente reluciente. Está claro que nos engañaríamos si fundamentásemos nuestra anual felicidad en una relación de acciones escritas en un papel o guardada en un archivo del ordenador.

Del mismo modo que prometedoras carreras de juristas han acabado en la barra del bar de la Facultad, puede decirse que firmísimos propósitos de adelgazar diez kilos adoptados en la Nochevieja sucumben ante una buen cerveza Cruzcampo y una pavía de merluza antes de que salga la Cabalgata de Reyes. Y ¿qué decir de esos osados que se juran con las uvas que aprenderán inglés con la colección de fascículos y DVD comprados en el kiosco? Según acreditados estudios, el 80% de los planes de idiomas acordados en Navidad no llegan a cumplir cuatro meses de sufridas clases. El otro 20% repite propósito en la siguiente Navidad, tras entrer en panne cuando el descanso veraniego les sorprendió en la ardua hazaña de intentar dominar los “I would, I should…”. Los hay que se proponen prepararse todo el año para la San Silvestre de Nueva York.

No le llama esto la atención a cualquiera que tenga un hándicap  por debajo de 36 golpes, es decir a cualquier golfista, porque sabe, sobre todo si es lector o lectora de este Blog, que la vida diaria viene limitándose en los últimos siglos a imitar al golf.

El golfista es una persona de propósitos. Puede decirse que el fairplay, ese comportamiento propio de un señor o una dama que debe acompañar toda la vida al que profesa el golf,  le lleva a él, o a ella, a no tomarse de manera frívola la dedicación a perseguir de modo frustrante una pequeña bola por el campo con una bolsa llena de palos. Nada de superficialidades. El humor con el que se acompaña el juego, no oculta el acerado propósito de victoria que se ancla en el tuétano de cada player, concretado en cada caso en objetivos, que persiguen, de modo general, la mejora continua. Se juega para jugar mejor. Se vive para mejor vivir, que no se confunde con la buena vida, sino que se identifica con la vida buena, “la vida lograda” que enseña el profesor Alejandro Llano.

En la lista de mis propósitos para 2012 hay algunos, pocos, publicables como:

  • 1.- Bajar de hándicap a 16,4
  • 2.- Fundar una empresa de Comunicación
  • 3.- Doblar el número de lectores del Blog
  • 4.- Jugar con buena compañía en, al menos, dos de estos recorridos: La Garza (Linares), Saint George’s Course (Bermuda), La Galea, (Guecho) , Isla de Valdecañas en El Gordo (Cáceres)
  • 5.- Triplicar el número de mis intervenciones como speaker
  • 6.- Cesar en la presidencia de alguna institución
  • 7.- Someter a un restiling a mi página web
  • 8.- Acordarme de mis amigos antes de ponerme al teclado
  • 9.- Participar en la organización de un evento que impulse la Cultura Visual
  • 10.- Hacer lo posible al caer la noche para reciclar mi mal y con ese comburente incendiar de amistad, de energía, de vitalidad y optimismo cada “siguiente día”, pase lo que pase “hasta el infinito y más allá”.

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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