Integridad quiere decir totalidad fiel

Uno de los mayores peligros de todos los tiempos y de hoy en materia de comunicación, me parece que está relacionado con el miedo que lleva a la inaceptación de toda la verdad de lo que ocurre y ni siquiera la pura verdad de lo que ocurre. Este fenómeno se proyecta en dos direcciones: negación de la existencia de “una verdad” o, de otro lado, capturarla y exponer sólo la parte no secuestrada por el comunicador.

Leía anoche una cartas de John Steinbeck (1902-1968, autor de “Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros”) a su agente Elisabeth Otis y a su editor Chase Horton. El gran estudioso de la obras caballeresca de Malory concluía que el vigor de la prosa de aquel escritor radicaba en su admisión irrestricta de la realidad y en interpretarla íntegra en sus textos. En su épica están presentes las maldades, escribe Steinbeck, “pero no deja que le tapen el sol. Junto a ellas se yerguen la generosidad, el coraje, la grandeza y la enorme tristeza de la tragedia, en lugar de la desdeñable mezquindad de la frustración”.

No es posible acudir a los actuales panoramas de trabajo intelectual de comunicación y Cultura Visual en sentido amplio sin tropezarse con esa grisura, cuando no opacidad del miedo a la luz o del prejuicio excluyente de verdades que superen al hombre para alzarlo.

Cuando, como ayer en una gran foro profesional de la Publicidad celebrado en Madrid, se habla de “glaciación económica” o “glaciación digital”, aun comprendiendo que la predisposición profesional puede llevar al eslogan altisonante, conviene derretir cualquier hipotermia cultural con el calor de aquellas generosidad,  coraje y grandeza de que habla Steinbeck.

La integridad, entonces se muestra no sólo como la fuerza que impide meter la mano en bolsillo ajeno, sino en toda su virtualidad como ese carácter del autor, del creador, del comunicador que le facilita profundizar en la realidad, por debajo de los simples hechos, y decir las cosas como son.

Todavía más: no sólo “las cosas como son”, sino en el conjunto de la obra, comprendiendo al Hombre en ella, “las cosas como eran en su origen” y, por supuesto, cerrando el anillo de la fiel integridad, “las cosas como serán en el futuro”, donde, tratándose de creación y evolución culturales más allá de la mirada corta y de la mezquindad, la esperanza es asequible, como es alcanzable para la piel bañarse en el calor y la consoladora luz del sol.

Los comunicadores, gestores de opinión pública y creativos de la publicidad, el marketing y de la reputación online no estamos en una glaciación, estamos ante la oportunidad, un deber de totalidad para nosotros, de dar al hombre lo que es del hombre.

 

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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2 respuestas a Integridad quiere decir totalidad fiel

  1. Anibal Rojas dijo:

    Me gusta leer tus cartas y pensamientos, creo que son acertados. Saludos desde Guatemala Centro America.

  2. Gracias, Aníbal: tus palabras, lo comprendes por que eres sensible, me llenan de ánimo y de amor a escribir más, por lo que, como consecuencia natural, nace el agradecimiento. Desde Sevilla (España) a Guatemala un gran abrazo.