Creación escrita para el cine

La semana próxima comienza en Sevilla el Seminario sobre escritura para cine que, bajo el sugestivo titulo “ De la Literatura al Cine” organiza la especializada Fundación para el Estudio de la Comunicación (FEC). El anuncio sobre esta actividad de FEC coincide en el tiempo con dos eventos relacionados y con raíces comunes en la Cultura Visual. El primero es el recentísimo fallecimiento, que leo en Hechos de Hoy, de Michael Clark Duncanel más gentil de los corazones, un ejemplo de decencia, integridad y bondad”  como ha escrito Frank Darabont que le dirigió en la inolvidable cinta “La milla verde” por la que el enorme actor negro fue candidato al Oscar.

El otro acontecimiento es la publicación del libro número 33 de Warren Adler  (“Serpent’s bite”) que, como recoge The Washington Post en una entrevista de Erin Williams, no publicó su primer libro hasta cumplidos los 40 y ya tiene 84. Adler llevó a la pantalla grande dos de esas novelas – la más famosa “La Guerra de los Rose” – y a la pantalla chica una trilogía de sus narraciones cortas – “The Sunset gang”-.

El camino que va desde escribir a que uno le publiquen es largo muchas veces y en el caso de Adler más largo que otros, pues a los 16 años ya sabía que sería escritor.

Pero el camino de lo escrito a la pantalla es para quienes hacen la liaçon, la experta combinación entre imagen y texto, entre apasionar y hacer creíble la trama, entre creación y empatía, entre ingenio y conmoción.

El seminario de FEC, con los profesores Armando Fumagalli (Universidad Sacro Cuore de Milán) y Valentina Pozzoli (Responsable de Proyectos de la Productora Lux Vide), tiene las trazas de una siembra generosa,  donde el ideal de escribir de cine y escribir para el cine pueda germinar en las jóvenes cabezas para tener, cuando llueva la oportunidad, una cosecha de guiones de valía.

En la entrevista  del 30 de agosto a Warren Adler, éste decía cosas tan ilustrativas como ésta, cuando se le pregunta sobre su legado: “A mi edad eso le interesa. Yo espero que mis libros tengan un buen recorrido después de mi partida… Pero es impredecible. Nunca supe lo que iba a suceder. El éxtasis está en el trabajo. Esa es la cosa más importante para un escritor de verdad”.

Para escribir y para llegar a la perfección posible hay que salir de esa pasillo, de esa milla verde de nuestro propio eclipse y comprender que los milagros existen hasta en lo lugares más insospechados con preparación, trabajo y enlazando con lo mejor de la humanidad. Con sentido y sensibilidad.

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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