Del iPhone 5 a la deriva independentista

Hay paralelismos estremecedores al comparar las escasas diferencias del iPhone 4iPhone 5 con el camino de Montilla a Más.

En ambas sucesiones han tenido mucho que ver los consumidores. En Apple la voz de los usuarios de Smartphone y la vocación de innovación del fabricante de ilusiones trabajaban para mejorar las comunicaciones.

En el caso de estos catalanes, la puesta en marcha de la centrifugadora impulsada por Montilla con el apoyo del chico aquel de León, sirvió para inyectar ilusiones del siglo XIX a una parte de población con complejo de superioridad y deseos de avanzar en la vía muerta del secesionismo con un gobierno tripartito. El sucesor – al que dejaron la caja vacía – no pudiendo avanzar en innovación y creación de riqueza ha preferido dar de comer alpiste de intolerancia a algunos de sus pájaros electores.

Desde esta base axiológica diferente, innovación y progreso en Apple, regreso al pasado inventado y miras cortas en el caso del CIU, comienzan las similitudes.

La nueva iPhone 5 tiene una pantalla mayor. También Arturo Más tiene un rostro mayor que su antecesor y no le duelen prendas en imitar a Sánchez Gordillo, quien sin llegar a entrar en el supermercado (la manifestación) la anima y jalea con el megáfono, para coaccionar al Estado y que este cambie lo justo y legal general por lo injusto e ilegal local. Lo dicho: todo pantalla.

La nueva Iphone 5 es más delgada. También lo es la nueva administración catalana, sobre todo, porque la anterior, la del tripartito le dejó prácticamente sin “disponibilidades presupuestarias”. Y ya se sabe: donde no hay harina todo es mohína; así que en vez de adelgazar por la parte hard (inmersión lingüística, “consulados” y televisión pública), Más prefiere adelgazar la sensatez y los gastos necesarios.

Pero donde la similitud evolutiva es mayor es en materia de Procesador. El de iPhone, según nos dijo Tim Cook es dos veces más rápido que su antecesor y un 22% por ciento más pequeño. Hombre, Más no es un 22% de Montilla, pero sí su estrategia y, nadie le negará velocidad: en los meses que lleva ya se envuelve en la “estelada” con el arte de una folclórica en un mantón y levantando en igual gesto chulesco su barbilla retadora. Todo un lince.

Pero para estrella de coincidencia nada como el aspecto conectividad. Literalmente la conectividad del nuevo (LTE en Apple, patriotismo en CIU) “no se podrá aprovechar en muchos países, entre ellos España”. Lo dicho: vidas paralelas. Más tiene incluso su propio Samsung,  el “Galaxy Durán i Lleida”, que le incordia poco, pero le impulsa hacer cosas diferentes.

Vamos a ver como deriva esto. Lo tecnológico puede predecirse con alguna precisión. La política de integridad nacional no tanto, frente a quien desde el matonismo anuncia la construcción de “estructuras de Estado” en una región española. En el mercado hay leyes. También en el derecho político y concretamente una, la Constitución, establece los niveles tolerables. Por ahora no es tiempo de mandar a la Armada disponer unas maniobras en la Costa Brava, pero sí de recordar a algunos que todos nos debemos al bien común institucional, constitucional y social. No caben la secesión ni la independencia para desangrar España. De todos modos quizás el mismo día 20 de septiembre que Rajoy recibe a Más no estaría mal tener fondeado, con flamear rojo y gualda, el portaviones Juan Carlos I en el puerto de Barcelona, para que los diseñadores de aventuras separatistas contemplen que la fortaleza democrática también tiene sus “performances”.

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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