Vigila tus modos porque se convertirán en tu estilo

A raíz de la película “The Iron Lady” – “La Dama de Hierro” – con Meryl Streep en una gran papel de Margaret Thatcher, a muchos se nos quedaron grabadas las máximas atribuidas a Mahatma Gandhi que la trémula voz de la primera mujer Primer Ministro del Reino Unido desgrana a uno de sus colaboradores:

“Watch your thoughts, for they become words.

Watch your words, for they become actions.

watch your actions, for they become habits.

Watch your habits, for they become character.

Watch your character, for it becomes your destiny.”

(Vigila tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.

Vigila tus palabras, porque se convertirán en tus actos.

Vigila tus actos, porque se convertirán en tus hábitos.

Vigila tus hábitos porque se convertirán en tu carácter.

Vigila tu carácter porque se convertirá en tu destino).

Ciertamente el itinerario que dibujan estas cinco afirmaciones es el que recorremos muchas veces los hombres y la mujeres, pero del que no nos percatamos hasta que precisamente acabamos de amarrar el barco en la última boya de la cuarta frase. La secuencia, con su aspecto de consejo oriental, evoca el axioma “somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras” y parece vigorosamente imbuida de una suerte de predestinación que se apodera del ánimo con la firmeza del poder incontestable: “ex abundantia cordis os loquetur”.

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¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de hablar o de escribir algo? Pues tantas cuantas no nos detuvimos a examinar el curso de nuestro pensamiento. Y dicha la palabra nos vimos impelidos a actuar como dijimos que era lo correcto, y a repetir este modo de actuar, hasta que no supimos el camino de vuelta desde la rama equivocada al tronco certero. Y nos vemos instables. Y nos vemos inseguros con un carácter manifiestamente mejorable hacia un destino incierto en el cuándo, pero cierto en el qué. O así nos parece.

Hoy escuchaba al profesor de la Universidad de Navarra, José Luís Orihuela, en un encuentro de directivos, convocados por la APC y la APD, bajo el sugerente título ““Empresas conectadas: el uso de medios sociales como fuente de ventajas competitivas”. Entre los catorce puntos que desarrolló anoté algunas frases, por su interés. Me detengo en una de ellas: “hoy lo único estable es que nada es estable”.

Comunicando en un mundo en movimiento

Comunicando en un mundo en movimiento

Parece, de una parte, que comunicamos peor cuando tratamos de responder al último reto con la herramienta obsoleta: por ejemplo cuando vamos a Facebook o a Twitter con el catálogo debajo del brazo y con una cara de vendedor ansioso que la detectan hasta los hombres (las mujeres, por supuesto, según ven nuestro “perfil”).

De otro lado, no hay un destino inevitable: hay un designio que cada uno va haciendo y cuyas consecuencias van, eso sí, cerrando escapatorias. Pero no es predestinación: es preconcepción y acción responsable. Seremos lo que somos o, mejor, seremos lo que vamos siendo.

Por ello en la comunicación la respuesta es anticípate a ti mismo. Ve dónde quieres ir y haz lo planes de comunicación  a partir de la construcción de tu ideal.

Busca tu identidad que cimentará tus ideas.

Da raíces a tus ideas que harán volar tus palabras.

Habla tus palabras que generarán tus modos.

Vigila tus modos que se convertirán en tu estilo.

Ama tu estilo porque forjarás una vida fértil.

 

Importa tu comunicación

Importa tu comunicación

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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