El altruismo que nació de un dolor antiguo

La historia de Itzel Ortega, bien pudiera llamarse la historia de Leticia Arreola,  o el día en que el altruismo nacía de un dolor antiguo.

Lo detalles concretos y con los matices propios de la dificultad de salir adelante siendo inmigrante ilegal en los Estados Unidos, y cómo se activan las promesas electorales que Barack Obama hizo para regularizar una cantidad de 11 millones de inmigrantes sin papeles, lo describe muy bien el artículo de Cindy Chang, con el acompañamiento gráfico de Genaro Molina (Los Ángeles Times, 24/04/2013). Léanlo, vale la pena: “A student with promise, a teacher who had to help“.

130425 Pasaporte

De toda esa vibrante redacción he extraído lo que me parecen unos hechos inspiradores para quienes a este lado del charco nos embarramos en polvos de individualismo y corazón cerrado, mientras los amasamos con el liquido de lágrimas de subvención pérdida y lluvias de millones de quienes se lo llevan calentito.

Itzel Ortega entró en Estados Unidos cuando tenía seis meses, en los brazos de su madre mejicana. Su padre como muchos otros trabajó de camarero horas y horas durante años para sacar adelante a su mujer, a Itzel y a los niños que vinieron al mundo en los años siguientes bajo la bandera de las barras y las estrellas.

Buena estudiante, creativa y laboriosa, Etzel curso sus estudios en “Potrero”, colegio del pueblo californiano de El Monte.

Recién acabada esta etapa había sido admitida en la Universidad Estatal Politécnica de Pomona (California), más conocida como Cal Poly Pomona, donde deseaba estudiar Arquitectura. El asunto se torció ya que por el origen ilegal de sus inmigración carecía de la documentación precisa para acceder a las ayudas de matriculación, caso en el que no están sus hermanos nacidos en suelo norteamericano.

Etzel Ortega (Foto Genaro Molina/ Los Ángeles Times)

Etzel Ortega (Foto Genaro Molina/ Los Ángeles Times)

Etzel estuvo hablando de su futuro con la que fue su profesora Leticia Arreola, cuyo padre entró también con diecisiete años desde Méjico y de quien la maestra guarda un imborrable recuerdo de agotadoras jornadas de trabajo para que ella pudiera salir adelante. El mucho trabajo y su iniciativa lograron que el padre de Leticia, Fidel, pudiera finalmente adquirir la nacionalidad y prosperar. Leticia americana de nacionalidad por haber nacido en ese país, está soltera, tiene un modesto salario de maestra y pocos gastos, ya que vive en la misma casa que sus padres.

Cuando mantuvo la conversación con Etzel, vio en aquella muchacha la vida que se puede dar a otros desde el propio corazón. Todos los recuerdos de su propia infancia educada en modelo cristiano de vida y el agradecimiento al sacrificio de su familia se mezclaron con la generosidad y ha decidido costear la carrera de Etzel – 7000 dólares al año – para que esta joven pueda estudiar la carrera para la que tiene una evidente vocación.

Etzel Molina, proyecto para Walt Disney Studios (Genaro Molina  /Los Ángeles Times)

Etzel Molina, proyecto para Walt Disney Studios (Genaro Molina /Los Ángeles Times)

Walt Disney Studios le han premiado por un proyecto presentado en diciembre. Su modelo combina paneles deslizantes para crear habitaciones con eco en las paredes donde los visitantes podían hablar o gritar, compartir sus pensamientos. El edificio del proyecto era una embajada cerca de las Naciones Unidas y el tema la libertad de expresión. Buen tema.

Es para felicitarla. Pero quizás es más plausible unirnos a gente como Leticia, que sabe sacar a los sufrimientos pasados, por ella y su familia, un grado de altruismo de alto efecto y hermosura de volúmenes armónicos. De eso tratan la arquitectura y las artes ¿no?

Interim Spring 2013. Arquitectura en Col Poly Pomona

Interim Spring 2013. Arquitectura en Col Poly Pomona

 

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez  Calatayud

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