Uso intensivo de redes y relación familiar

“Eh, me paso el día molestándote
las travesuras que te quiero hacer
me encanta verte, enfadarte y reírme
y aunque lo intentes no puedes
dejarme ni un segundo de querer
y te mortifica que lo sepa bien
pero no ves que todo lo que te doy
es todo lo que sé
es todo lo que soy
y ahora mira niña escúchame”

No Importa Que Llueva“- Efecto Pasillo ,(2013)

Gracias a Bea (@beagarca), tuitera asidua, de acción tan certera como extensa, y  a la que sigo en materia de gobierno y gestión de redes, aterrizo en un artículo del digital PuroMarketing; aporta datos sobre una realidad que titula:

Los padres españoles desconocen la intensa actividad de sus hijos en las redes sociales

Algunos datos no son desconocidos en general y otros pueden sorprender; en cualquier caso no voy a repetir aquí el texto cuya lectura aconsejo: fácil y sugerente redacción.

La señal de alerta está justificada. Sin embargo en este entorno virtual no pasa cosa diferente a otros entornos donde también se dan distancias entre padres e hijos. Quiero decir que también podría afirmarse que “los padres españoles desconocen la intensa actividad de sus hijos” en otros mundos sin teclados ni pantallas táctiles.

Youth and screens

Youth and screens

De hecho el primer problema con el que se encuentra la Policía al recibir denuncias de desapariciones de jóvenes – ellos y ellas – es que cuando preguntan a sus padres con quién puede estar el chaval o la chavala sus progenitores no lo saben. Y esa información es básica, vital para comenzar la búsqueda. Pone los pelos de punta que un padre sea incapaz de responder  ¿Con quién estaba su hija esa noche?

Y cuando la pérdida del hijo o de la hija no es física, sino moral, en el origen también encontramos madres y padres incapaces de responderse acerca de qué libros había estado leyendo la criatura, qué películas prefería, que letras de qué canciones de qué grupos percutían en los terminales de aquellos cablecitos que colgaban de sus orejas.

Qué escucha

Qué escucha

Por eso tampoco hay que asustarse mucho más porque sólo un 71 % de los padres consultados afirma que sus hijos emplean las redes sociales cuando lo cierto es que la cifra supera el 90 %. No hay que asustarse más, porque a lo mejor tan solo se trata de planteárselo distinto. Sí, la señal de alerta está justificada, pero no la señal de alarma y menos la de pánico. Hay solución y muy cerca.

La red social más efectiva, la que mejor comunica si se utiliza sin alteraciones ni miedos se llama Familia.

Tratarla sin alteraciones significa que cada parte de esa red  (el rol de cada uno, si se quiere) custodia su parcela y garantiza la recta autonomía de las otras: hablando en plata: el padre es padre; la madre es madre; ambos son esposos; los hijos dependen de los padres y los respetan y estos no los exasperan. Padre, perdona, permíteme que te haga una pregunta: ¿eres follower de tu hijo? Madre, ¿cliqueas “me gusta” en la foto que ha subido tu hija? Haz lo que convenga, pero tu primera red es tu familia.

Familia no te ausentes

Familia no te ausentes

Y no al miedo. Tratar sin miedo a la Familia, tiene más que ver con avanzar en el propio proyecto, con el modelo que sabes que funciona bien y que produce paz alrededor. Una presión ambiente sí que existe donde el mal gusto quiere imponerse a la belleza y la brutalidad o la simpleza al buen tono. No tener miedo significa que tú puedes estar alerta como lo están los enamorados – mi corazón vigila – para disfrutar de las redes, de las películas y de los libros –escribo en el Día del Libro – en compañía de tu mejor grupo de amigos:  los tuyos.

A lo mejor tienes que escuchar  treinta veces esta semana – “No Importa Que Llueva” que hoy es Número 1 en las listas de éxito de España. Pero, de verdad, ¡que más te da a ti! ¿No ves que es tu hija? ¿No ves que es tu hijo?

Si tu no estás aquí...

Si tu no estás aquí…

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

PS: Dirección de interés para conocer más: ATEA

 

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