Comunicación y drones para honrar

Vivimos tiempos turbulentos. Acontecimientos muy desagradables son seguidos por otros insufribles. Noticias malas se ven mezcladas con opiniones que hieden a  bilis. Charcos de palabras enlodadas en salsa de gramática parda e incluso verde obsceno agreden la vista. Hechos recientes revelan espeluznantes abusos de toda la vida en los negocios, en las relaciones humanas dentro de la familia y en el trabajo. A la falta a la verdad de un político le sigue el abuso acosador desde la tribuna del Parlamento hasta la puerta de su casa. Y luego: las columnas de los periódicos; los confidenciales digitales; los murales de las paredes y los muros de Facebook y, ¡cómo no!, la lista de Tendencias (Trending Topics) de Twitter se colmatan de ofensas, insultos y hasta blasfemias. Un “todo vale” quiere devaluar la comunicación.

Protesta en Oriente Medio

Protesta en Oriente Medio

En este mundo abierto, por tus ventanas de par en par accesibles pueden herir tu espíritu física – la humillación duele también en el cuerpo – y virtualmente con práctica impunidad. A tus ventanas de cristal, a la puerta de tu hogar está permitido llegar y empapelarla de mal gusto. No  pueden ponerse ladrillos en la playa, pero a las orillas de tu portal arriban vejaciones masivas. Y si eso es así de fácil en una edificación, lo es más en las ventanas virtuales, en todas esas pantallas que llenan los espacios y los tiempos e inundan tu fama anegando de descalificaciones el honor a ti debido.

a las puertas de un domicilio en Murcia

a las puertas de un domicilio en Murcia

Mirarte a la cara y decirte a solas “eres un borracho” o “tu conducta es insoportable” requiere moverse y un plus de heroica humildad. De ello carece  verter las heces de la propia incuria o incluso la justa indignación en cualquier plataforma con terminal de pantalla y, en grado sumo, bajo un “avatar” enmascarado.

Avatar para Twitter

Avatar para Twitter

Termino este planteamiento que responde a un bien conocido estado de cosas y que se presenta como una realidad poliédrica: tiene cara política (democracia y libertad de expresión ¿cómo están sirviendo a los ciudadanos?); otra cara social de consecuencias insospechadas (si no respeto a uno en lo que digo, ¿qué leyes voy a esperar para minorías y desamparados?); otra cara educativa con ramificaciones generacionales (La verdad, el respeto y la belleza se derriban con un hashtag pero ¿cómo enseñamos a los que vengan cuáles son los polos de referencia para crecer como personas?). Y, en fin, una dimensión ética: el que injuria, al transgredir la regla de oro – “todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos” (Mt 7,12)- se daña a sí mismo antes que al ofendido. La integridad es lo opuesto a la descomposición, síntoma de la corrupción, cuya raíz está en el corazón y no en la boca, ni en la pluma ni en el teclado táctil de un Smartphone.

Comunicación, escucha y respeto

Comunicación, escucha y respeto

Tiempos turbulentos los que vivimos, donde las redes más las herramientas de la comunicación y su fluido vital – palabra escrita o dicha e imagen difindida – se emplean como arma de destrucción masiva o como certero proyectil no tripulado de daño personal.

Todo lo anterior lo escribo después de leer la noticia aterrizada en  mi muro de Facebook – celebrado por alguna publicación – sobre una acción en la que se vio envuelto el anterior jefe de gobierno español: tal fue el grado de ignominia sufrida en público, que hubo de abandonar por la puerta de atrás el restaurante donde cenaba en Marbella con su esposa y otras personas.

No he dado a “me gusta”. No he hecho clic en “Compartir”. He publicado este tuit en mi cuenta  @joseandom: “Ni Rajoy en BCN, ni Zapatero en MRBLLA, ni Valenciano en TW, ni Soraya en casa merecen acoso. Respeto en comunicación, dignidad y Dcho”.

130511 dron

Pienso que además de no apoyar el mal –el insulto y la difamación lo son – pueden utilizarse los drones de la palabra de forma positiva.

Los drones son esos artefactos no pilotados que desde hace nueve años están siendo empleados por el ejercito norteamericano con efectividad para hacer el máximo daño con las mínimas bajas en su lucha desde el aire en Afganistán, Yemen y en lugares donde se ocultan terroristas.

Hace dos días, en Canadá se dio el curioso uso de un dron para salvar a una persona. Gracias a la llamada telefónica desde un móvil de la víctima de una accidente de tráfico, pudo ésta ser localizada y rescatada con el envío de un dron que captó con toda precisión al siniestrado gracias al GPS del artefacto y sus detectores térmicos.

No vamos a evitar todos lo vómitos en la comunicación pero vamos a acudir en afirmación de las personas, de las grandes ideas y de la concreta felicidad de mujeres y hombres con las redes y las pantallas, con un corazón sensible y una cabeza equipada para detectar valores.

Como dice otra aportación tomada de Facebook: “Life isn’t about how to survive the storm, but how to dance in the rain…

Bosques en Canadá
Bosques en Canadá

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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