Antes de que el olvido te sepulte

Adolfo Suárez González, duque de Suárez

Adolfo Suárez González, duque de Suárez

Adolfo Suárez ha fallecido. Con él se va un hombre que se hizo cargo de la dirección política de España con la intención de integrar.

Una primera y más evidente integración es la de las fuerzas políticas de la nación, tanto las expresamente reconocidas como las latentes y aún las proscritas. Esta formación de un cuerpo común en la diversidad sólo podía llevarse a cabo por la apelación a un espacio común superior: la democracia parlamentaria, bajo el paraguas amparador de la Monarquía del Rey Juan Carlos, nuevo Jefe de Estado, tras la muerte de Francisco Franco.

A este fin se movió con audacia para ganar por la mano a quienes por un lado deseaban la perpetuación del anterior Régimen, y, por otro, a los partidarios de dinamitar la estructura política de entonces, aunque en su acción devastadora sembrasen desolación y caos en toda la sociedad. La clave se llamó Reforma contra la rocosa inamovilidad y contra la Ruptura. La tejió el presidente Suárez, con la ayuda invisible de la Corona, el apoyo internacional (Estados Unidos, sobre todo) y la capacidad de mover resortes en el propio entramado de la Administración de la época que conocía bien. Y el telón de fondo era una sociedad con una extensa y consolidada clase media que abominaba de las aventuras.

Adolfo Suárez en su escaño en el Congreso de los Diputados, 23 de febrero 1981

Adolfo Suárez en su escaño en el Congreso de los Diputados, 23 de febrero 1981

La segunda integración es la aprobación de una Carta Magna que tuviera el más amplio de los respaldos posibles. Liderando una coalición variopinta, de dudosa cohesión real, ofreciendo acuerdos y arriesgando posiciones políticas propias negoció un texto que deshacía el régimen de Franco y establecía un marco común para la convivencia política: la Constitución de 1978, cuya adjetivo más significativo es el de consensuada. Los políticos de entonces, con Adolfo Suárez en primera fila de eficacia, buscaban el consenso para presentar a Referéndum,  un articulado donde cada fuerza política afirmaba su principios, pero renunciaba a lo que enfrentaba; se ciñó a lo categórico, sacrificando lo adjetivo. No todos, desde entonces han sido leales a estas líneas de actuación. Estos últimos meses, algunos han cogido la pala para desenterrar odios y otros las tijeras para dividir convivencias o desintegrar territorios.

La tercera, y no menos importante de sus acciones políticas, es la integración en el futuro, en el proyecto común para poner a España en la primera fila de las naciones occidentales. Ciertamente, en sus cinco años de presidente de Gobierno, no pudo firmar el Tratado de la Unión Europea, que rubricó Felipe González, ni suscribir la adhesión a la OTAN, que, a los pocos meses de sus dimisión, llevó a cabo su sucesor, Leopoldo Calvo Sotelo. Pero sin él no se hizo.

Esta triple integración política, constitucional y proactiva de los hombres y mujeres de España en un proyecto común, dominaba sus pasiones como fuerza para evitar lo que más le preocupaba, que una gran nación repitiera el mayor de sus errores: el enfrentamiento fratricida.

Adolfo Suárez y su esposa Amparo Illana

Adolfo Suárez y su esposa Amparo Illana

El lo logró en su tiempo. Pero no lo terminó, pues las aventuras que miran al horizonte debemos culminarlas los que seguimos en el camino. Ojalá, presidente Adolfo Suarez, lo logremos antes de que el olvido te sepulte. Descansa en Paz.

Idea Fuente: En el fallecimiento de un presidente integrador.

Música que escuchó: “Requiem In D Minor, K 626Mozart

140323 Adolfo Suárez Familia

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

Etiquetas: , , , , .

Los comentarios están cerrados.