El final de la mediocridad

Cómo pretenden que yo,
que lo crié de potrillo,
clave en su pecho un cuchillo
porque el patrón lo ordenó.
(El Corralero, María Dolores Pradera)
 
 

A propósito de la desmesurada victoria del Real Madrid sobre el Bayern de Múnich, se pregunta Jonathan Wilson en The GuardianIs this the end of tiki-taka?”. En rueda de prensa Carlo Ancelloti había desviado una pregunta similar sin comprometer a su colega contrincante.

Pero lo cierto es que tanto en el fútbol como en otras actividades de personas o instituciones se cuestionan procesos ineficientes ahora, aunque hayan dado resultados durante años.

Is this the end of tiki-taka?

Is this the end of tiki-taka?

Desde luego que lo que no está en cuestión es la personalidad, ese precipitado de genética, carácter y biografía que hace que cada quien se vaya pareciendo cada vez más a sí mismo. Pep Guardiola es un entrenador en su laberinto. Pero no más que usted y yo. No menos que los líderes de sindicatos de clase en sus unos de mayo, inasequibles al eslogan.

El futuro de cada uno consiste quizás en eso: en prepararse una buena personalidad para trazar el dibujo de la propia historia personal como un sabio trenzar de amor, supervivencia, aprendizaje y obsequios que dejar a los que vienen detrás: una Marca Personal.

El que da primero da dos veces. La innovación es capaz de ese doble cachete, double-whammy, como nos cuenta el propio rotativo británico al presentarnos lo último para desayunarse dulce: el waffogato, espectacular combinado de “espresso” y gofre helado con jarabe de arce.

Waffogato

Waffogato

No encuentro mejor respuesta para innovar con éxito que la fidelidad a los principios de la propia identidad aceptando la existencia de otros principios en otros. Aceptación no es asunción. Identidad no es enroque. La realidad del fracaso de las falsificaciones está en su interior. El manierismo, hacer las cosas del modo como lo hacen otros, tiene un recorrido pobre. Empeñarse en querer sorprender con la misma estrategia a los mismo adversarios en fútbol o en el más amplio deporte de la vida es una ingenuidad.

No sé si asistimos al final del tiki-taka o asistiremos a su adaptación. Lo que seguro veremos es el final de lo mediano, de lo ni-ni, de lo mediocre, de lo interesado egoísta, de lo insustancial. Los igualitarismos porque sí se acaban, como terminaron los porque-yo-lo-digo. Una sociedad abierta y porosa tiene una última palabra que apoyará el ingenio, la inteligencia, la efectividad, el aplicado esfuerzo de los talentos. Y los largos horizontes. Y el mirar a necesidades reales y verdaderas.

Identidad, competencia, innovación

Identidad, competencia, innovación

Los que sepan estar atentos a los cambios de viento sin variar su ser y sus metas tienen todas las de ganar, como apreciamos en una galería de personas tantas veces admirables por su identidad e identificables por rastros excelentes en su tarea específica: Juan Roig (Mercadona), Amancio Ortega, J. K. Rowling (Harry Potter), Ingvar Kamprad (Ikea), Pau Gasol, Juan Pablo II o Steve Jobs quien escribió: “la innovación distingue entre un líder y un seguidor”.

Idea Fuente: Innovar, dirigir y dirigirse con principios

Música que escucho: “El Corralero“, María Dolores Pradera (1997)

 140501 Amancio Ortega

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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