Soleá

En la última edición de esta semana The Newyorker ha abierto un ventanuco al Flamenco, a Sevilla: a esos mundos de ensueño que pueden generarse al combinar ambos bajo la luz de Sur.

Esa ventana es un vídeo corto, 13 minutos, en el que los creadores Pedro Kos y Emmanuel Vaughan-Lee han compuesto Soleá. Estamos ante un corto presentado estos días en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

El escenario son las calles, las fuentes y los balcones de esta hermosa ciudad española. También esos estudios recogidos donde los artistas del flamenco desnudan su alma con la música para buscar en ellos el mundo en el que nacieron a la armonía.

Juan Ramírez, guitarra flamenca

Juan Ramírez, guitarra flamenca

El protagonista es Juan Ramírez. Quizás sea más justo decir que son dos los actores principales: él y su guitarra.

Juan Ramírez lleva trece años residiendo en Sevilla aprendiendo la guitarra flamenca en una afán de dioses imposibles, porque, como dice en medio del corto una cantaora veterana corrigiendo a una bailaora, cuando te metes en el flamenco “puedes conocer, pero nunca terminas de aprender”.

Encierra esa afirmación la verdad que acaba definiendo, a veces abrumando, a todo el que profesa un arte. Sabes que algo sabes. Quizás mucho. Pero te resulta evidente que es más lo que ignoras que lo que conoces.

Grandeza y humildad de toda entrega a la verdad, y al bien y, llamativamente sobre todo, de entrega a la belleza.

La misma mujer concluye con su acento de gitana dulce. “Paco de Lucía murió aprendiendo, y Paco era el padre de todo”.

Los caminos hacia la plenitud son largos; de hecho no tienen fin, y, sin embargo, que felicidad dan al día a día…bastaba mirar la cara de Juan Ramírez al terminar la jornada resumida en este bello cortometraje.

Idea fuente: paradojas de la plenitud: alegoría flamenca.

Música que escucho: Bulerías, Paco de Lucía (1978)

141111 Bulerías

José Ángel Domínguez Calatayud

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