Efectismo o efectividad en la Comunicación política

(la verità ti fa male, lo so)
Lo so che ho sbagliato una volta
e non sbaglio più
(la verità ti fa male, lo so)
Dovresti pensare a me
e stare più attento a te 
Nessuno mi può giudicare, Caterina Caselli

 

En España se celebran el 24 de mayo elecciones en todos los Municipios y en la mayor parte de las Autonomías. Unos meses después – final de año o comienzo del siguiente – tendrán lugar las elecciones para designar senadores y diputados de las Cortés, encargados de dar su aprobación a la designación del candidato a Presidente del Gobierno. Todo esto si – parece que no – además no tuvieran que repetirse las elecciones en Andalucía por falta del quórum de apoyo necesario de la actual candidata, Susana Díaz.

Comunicación electoral

Comunicación electoral

Con ocasión de estos procesos los aparatos de los partidos políticos – eventualmente también sindicatos, movimientos vecinales y otros entes – experimentan una inflación de actos y expresiones que suelen meterse en el cajón de sastre de Comunicación.

Arrimar el ascua a la propia sardina utilizando herramientas y medios de comunicación, no significa en todos los casos siquiera que eso sea comunicación. En todo caso si la hay, conviene – a quien la haga – saber si su comunicación es eficiente, eficaz y efectiva.

Eficiente se usa aquí como cualidad relativa al uso de medios durante el proceso comunicativo. Es decir, una comunicación es más eficiente que otra cuando para un mismo resultado (impactos, votos captados, adhesiones inquebrantables logradas) respecto a un mismo público se utilizan menos recursos. En esto, quizás porque la necesidad crea el órgano, los partidos revolucionarios de izquierdas se han distinguido en general por ser líderes. Si se fijan, la pancarta colgada entre los más visibles árboles delante del semáforo más largo es de un partido tipo Joven Guardia Roja. El PCE fue un campeón de eficiencia durante décadas.

Los mensajes y su sentido

Los mensajes y su sentido

Eficaz es un acto de comunicación cuando produce el resultado querido, por ejemplo, presentación del candidato, conocimiento del logo o reconocimiento de los logros. Por tanto, una comunicación será más eficaz cuantas más personas del público se sientan identificadas con el relato del candidato y sus valores personales; con las señas propias de lo que el logo representa y la dirección que programa su política, y con los logros alcanzados o por alcanzar. En este sentido y de cara a los próximos procesos Albert Rivera está siendo eficaz en la comunicación sobre su sentido de unidad nacional y un proyección de centro moderado regenerador. En otra parte del espectro, es eficaz la comunicación de Esperanza Aguirre, quizás porque a lo que unos le pueden parecer meteduras de pata “su” público lo recibe como fortaleza frente actitudes – reales o imaginarias – pusilánimes.

Efectivo es un proceso de comunicación cuando, además de consumir menos recursos que otros (eficiente) y de llegar a identificar con su propósitos a todo su público (eficaz), contiene en sí las capacidades para seguir siendo eficiente y eficaz de modo duradero.

el ejemplo de Vaclav Havel

el ejemplo de Vaclav Havel

La Efectividad busca que cueste menos, que integre a más de modo más consistente y que lo haga de manera que retroalimente todo el proceso: la “perfomance” como bien en sí y como capacidad de generar nuevos bienes

Claro que en estos supuestos hay que contar con dos presupuestos:

1.- Bien Común: la política es la noble acción por la que se dedican facultades y capacidades con mentalidad profesional al servicio de las personas y de su desarrollo más digno.

2.- Integridad: la Comunicación política exige de sus protagonistas (políticos y sus equipos) ser ellos mismos. Y serlo irreprochablemente.

Sin querer ser pesimista, no conozco ningún partido político que hoy piense en comunicación efectiva. Sí conocemos y ya hemos visto ejemplos de comunicación efectista.

Comunicar desde la integridad

Comunicar desde la integridad

El efectismo es una patología de la comunicación política. En sus manifestaciones más inocuas se aprecia su rastro en el cúmulo de disparates que se cometen por falta de estrategia de comunicación. Suele ocurrir en casi todas las formaciones que de la Comunicación se acuerdan sólo para la llamada Campaña electoral: el tipo de actuación se parece mucho a la del mal estudiante en los días de junio previos a un examen. Entonces el rey de la comunicación es el adverbio de todas las derrotas: “Demasiado Tarde”.

Pero la mayor y más devastadora manifestación del efectismo se da con la sustitución de los presupuestos de Bien Común e Integridad por una apariencia de “servicio al interés general” y “bondadosidad”. Para hacerlo se invade abusivamente la inteligencia de los públicos (electores) con mentiras luminosas o miedos injustificados. Olvidan que comunicar es comunicar la verdad. El efectismo sustituye realidad por apariencia. Para este propósito los medios de manipulación no son infinitos, pero sí abundantes y de eficacia probada en engaños a pueblos enteros en la Historia y en la actualidad.

Las noticias de los próximos días, las ocurrencias de los siguientes y, en fin, el despliegue de la comunicación electoral nos dirán quienes fueron eficientes, quienes eficaces, quienes efectistas y quienes ganan en efectividad. Porque la Efectividad, como la Excelencia, no es una meta, es el camino.

Idea fuente: Comunicación efectiva al servicio del bien común por personas íntegras.

Música que escucho: Nessuno mi può giudicare, Caterina Caselli (1966)

150427 carteles señalizadores

 

 

 

 

 

José Ángel Domínguez Calatayud

Etiquetas: , , , , .

Los comentarios están cerrados.