Alphabet: ¿qué hay en un nombre?

En la tragedia más conocida de Shakespeare (Acto Segundo, Escena II), Romeo desde el jardín, mirando al balcón donde está Julieta, declara: “¡No sé cómo expresarte con un nombre quien soy! Mi nombre, santa adorada, me es odioso por ser para ti tu enemigo. De tenerla escrita rasgaría esa palabra”.

Era Romeo y era Montesco, nombres de muerte si era descubierto allí por los Capuleto, parientes de la joven. “¡Sólo tu nombre es mi enemigo! – había suspirado antes Julieta sin saber que el joven la escuchaba – No es ni mano, ni pié, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro tu nombre! ¿Qué hay en un nombre?” – Concluiría Julieta con la fuerza de amor.

Lo que un nombre puede contener y provocar seguro que fue tema que se plantearían los directivos de Google reunidos en su sede de Mountain View antes de dar por cerrada la creación de Alphabet.

Larry Page anuncia Alphabet

Larry Page anuncia Alphabet

Alphabet es la empresa bajo la que tienen refugio jurídico y empresarial desde el lunes, 10 de agosto, Google y las compañías que hasta entonces dependían de ella: Fiber, Calico, Nest, Life Sciences, Ventures, Capital y Google X: estas últimas representan el 10% de sus beneficios.

Dependiendo directamente de Google, en un segundo escalón, se sitúan el resto del componentes del conglomerado que genera el 90% de los beneficios: Ads, Search, Youtube, Apps, Android y Maps.

Según Larry Page, cofundador de Google y su presidente ejecutivo, nos equivocaríamos buscando tres pies al gato. Puede tener razón: nadie como él para entender los errores de un buscador: “No tenemos la intención de ser por esto una marca de consumo con productos relacionados – el meollo es que las empresas de Alphabet deben tener independencia y desarrollar sus propias marcas“.

La nueva estructura. (Fuente: The Guardian)

La nueva estructura. (Fuente: The Guardian)

Sin embargo el nombre Alphabet da a algunos (Alex Hern de The Guardian. 11/08/15) soporte para encontrar tres pistas: un juego de palabras, una gran ambición y una banalidad cuidadosamente estudiada:

El juego de palabras viene del hecho de que “alfa” es un término financiero que significa retorno de la inversión por encima del punto de referencia, por lo que Alphabet un buen alfa-bet (apuesta por el beneficio); la ambición viene del hecho de que el alfabeto es uno de los inventos más importantes de la humanidad más, como si fuera la afirmación implícita (en la empresa abc.xyz url) que abarca todo, desde la A a la Z; y la banalidad proviene del hecho de que del alfabeto es quizás el nombre más genérico imaginable, de pie perfectamente para cualquier cosa y nada al mismo tiempo”.

En todo caso es de celebrar siempre en comunicación la sencillez en el nombre: una palabra fácil para recordar, idónea para sugerir, ideal para asociar valor y que al ser repetida por los públicos construya una consistente imagen de superioridad, de sonoridad amable.

Preparándose para crecer

Preparándose para crecer

Este cambio, diecisiete años después de nacer Google, no podrá recibir el reproche cariñoso que Fray Lorenzo dirige (Acto Segundo, Escena III) a un Romeo despierto al alba “tu madrugar me denuncia que te ha despertado alguna inquietud”. Parece un diseño razonado, madurado y, a la vez audaz. Los próximos meses nos dirán si el nombre responde a la estrategia creativa e inspiradora de Larry Page – que será CEO de Alphabet -, y de Serguéi Brin, que será presidente.

Termino; el nombre Alphabet parece un victoria, siquiera, estética de quienes aman la palabra y las humanidades.

Idea fuente: El nombre es el estuche de la idea.

Música que escucho: Tu nombre me sabe a hierba, Joan Manuel Serrat (1969)

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