La última canción es la persona

Un artículo de un digital británico (Rebels and celebrity sleuths: five films about Africa to see this summer. The Guardian. 10/08/2015) acierta al describir las posibilidades de la comunicación – en este caso la cinematográfica, pero también la musical – para llevar la paz y los derechos a África y, por extensión, a los lugares todos de marginación y extrema miseria.

Más allá de las denuncias vacías o interesadas; más allá de discutir sobre cupos admisibles de inmigrantes en los países de la Unión Europea la piedra de toque vuelve a estar en buscar la causa raíz y ponerle remedio duradero. Y persistir. De acuerdo, atendamos la fiebre, pero acertemos en el diagnóstico.

En países como Malí, Somalia, Nigeria o Kenia crece el yihadismo que impone una tiranía crudelísima que no admite paliativos. Esto es posible porque el orden internacional no supo ayudar a los “órdenes” nacionales internos y la furia del hambre y del horror ante el despojo, ante la negrura de la humillación abrió la puerta a la intolerancia ciega y devastadora de un islamismo de yo o muerte.

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Entre las cinco películas que el autor del artículo, Colm McAuliffe, propone a sus lectores para ver este verano está el documental “They’ll Have To Kill Us First”. Él mismo nos presenta con palabras enormemente descriptivas los peligros que amenazan a unos músicos, extranjeros en su propia patria:

“En 2012 un régimen jihadista recién instalado tomó el poder en el norte de Malí, e impuso a los ciudadanos a todo lo largo de la región una interpretación viciada de la ley de la sharía. La prohibición absoluta de toda la música era parte de las nuevas leyes, con lo que los músicos de Malí se enfrentaban a la persecución e incluso la muerte.

El documental de Johanna Schwartz, empático y cargado de emoción, sigue a la cantante maliense Khaira Arby y a su banda de músicos en su intento de desafiar el decreto mediante la organización de un concierto al aire libre, un acto de desafío inspirador que los pone en grave peligro”.


El heroico esfuerzo de los artistas debería removernos definitivamente al menos a cuatro grupos de personas:

1.- A las autoridades de los países civilizados para que hagan frente a sus responsabilidades. No están tan lejos los malienses. Así lo estarán percibiendo ingleses y franceses con las migraciones y las crisis de Calais: no vale ignorar los sufrimientos de otros con expedientes tipo NIMBY (Not in my back yard), porque ya están en vuestro patio, en nuestro patio. La comunicación es la vía ancha para compartir sabiduría, además de alimentos, tecnología y civilización.

2.- A los responsables de empresas para que investiguen para invertir a largo plazo allí donde aún es posible frenar la intolerancia: la sabiduría del trabajo bien hecho es otro modo de comunicación.

Kimlea en Kenia, dando futuro a la mujer africana

Kimlea en Kenia, dando futuro a la mujer africana

3.- A los responsables de los Mass Media, para que con valentía elijan poner de relieve – hacer visible dicen ahora, y a mi me vale – que si el deshielo del Ártico puede inundar importantes ciudades ribereñas, la glaciación de los corazones, por el frío metal y el degüello del disidente, está haciendo subir la marea de la migración por todas las costuras de Europa y del Sur de Estados Unidos. Al menos que tengan el coraje de decir lo que está pasando en el fondo.

4.- A cada uno de nosotros en la medida en que siempre estamos comunicándonos, y podemos encontrar las palabras, el sosiego y la fortaleza para decirnos que tipo de seres están pasando por esto. También en las periferias de la propia comunidad en la que habitamos.

En ninguno de estos grupos hay que llegar a ser un lince hermenéutico para entender – es voz universal, comunicación perenne- lo que dicen a una sola voz la Historia, Khaira Arby y los libros sapienciales: “cuando un extranjero viva entre vosotros en vuestra tierra no le molestarás. Al contrario, al extranjero que vive entre vosotros lo consideraréis como a uno de vuestros compatriotas” (Lev. 19, 33-34).

No están en el patio de atrás

No están en el patio de atrás

Idea fuente: la comunicación del fondo del ser humano explica la realidad del sufrimiento humano y sus vías de solución.

Música que escucho: Aigna, Khaira Arby (2008)

 

José Ángel Domínguez Calatayud

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