Padres, pantallas y lectura

Gracias a un amigo del alma, durante el mes julio pude disfrutar con mi esposa – y con hijos que iban y venían – de unas deliciosas tres semanas en El Rompido, Huelva, (España).  Durante un estremecedor atardecer lleno de belleza junto a ella, en la terraza del Luz de Mar sobre la ría del Piedras – malvas, fucsias, rosas, morados y magentas matizaban la declinante luz de La Antilla – a los dos nos distrajo una familia: el grupo formado por tres adultos y dos niños se movía en una mesa cerca de la nuestra.

Luz de Mar, la leyenda comienza al atardecer

Luz de Mar, la leyenda comienza al atardecer

El único varón adulto se esforzaba en tomar instantáneas con una cámara de fotos de imponente aspecto profesional. Dos mujeres jóvenes y dos niños miraban pantallas: las adultas de teléfonos móviles y los niños de tablets.

En todo el tiempo en el que estuvimos cerca los niños no dejaron apenas de mover sus dedos sobre la pantalla táctil, de la que rara vez apartaban la vista. Los adultos intercambiaban alguna palabra, consumían algunos sorbos de bebida, para volver enseguida los ojos a sus smartphones.

Me he acordado de la escena al leer un extenso artículo (Are tablet computers harming our children’s ability to read?, The Guardian, 24 august 2015) firmado por Stuart Dredge, en el que con testimonios de pedagogos, de investigadores y consultas a otros profesionales elabora un cuadro que al menos invita a pensar.

Uso de tablets por escolares

Uso de tablets por escolares

De hecho plantea muchas cuestiones que deja abiertas – en el mismo subtítulo incluye ésta: “The last few years have seen the biggest change in how Young people spend their time since the invention od the television – but is it a good thing?”.

La extensión del artículo no nos permite recoger siquiera un resumen de todas las afirmaciones de los expertos consultados por el autor. Tampoco glosar el rico conjunto de interrogantes que se formulan. Invito a leerlo, y que cada uno saquemos nuestras conclusiones.

Lo cierto es que la venta de tablets, incluso con la caída durante 2014 de un 10% en España, alcanzó la cifra de 3,5 millones de unidades. De hecho en tres de cada cuatro hogares españoles hay una Tablet según un estudio de Technomic Index 2015 (Europapress 10/08/2015). Y quizás podemos estar de acuerdo en que donde no llega un Tablet su sitio lo están ocupando tres Smartphones: el Informe de Fundación Telefónica (ver El Mundo 22/01/2015/) revela que en España existen 23 millones de usuarios activos de aplicaciones que realizan 3,8 millones de descargas diarias de aplicaciones”.

Aprendizaje y tablets, ¿qué armonía?

Aprendizaje y tablets, ¿qué armonía?

Cierto que un tan inabarcable número de “visionables” en tablets y smartphones no lo agotan niños y jóvenes solamente. Tan cierto como que irán haciéndolo en la medida en que se les abra esa posibilidad.

Pero volviendo al articulo de The Guardian es interesante destacar que la lectura como actividad ya tiene incorporado este soporte entre los niños. Y este soporte no es un libro con hojas. Es unas superficie táctil donde los hábitos de lectura se interiorizan de forma diferente porque se realizan de modo diferente.

El firmante del artículo repite una anécdota de Julia Donaldson, autora de libros infantiles que fue noticia cuando explicó por qué no habría una app oficial para su editadísimo The Gruffalo:

Los editores me mostraron un libro electrónico de Alicia en el País de las Maravillas. Ellos dijeron: “Mira, puedes pulsar los botones y hacer esto y aquello, y me mostraron la página en la que el cuello de Alicia se hace más largo. Había un botón que el niño podía presionar para que el cuello se estirase, y pensé, bueno, mientras el niño está haciendo eso, no va a estar escuchando o leyendo, “Me gustaría que mi gata Diana estuviera aquí”, o lo que diga el texto: sólo va a estar jugando con este miserable botón“.

Julia Donaldson y sus creaciones

Julia Donaldson y sus creaciones

Por cierto, que aunque no haya una app oficial de El Grúfalo, lo que si tiene es una web oficial.

El propio articulista traslada una reflexión final de un entrevistado que podría llevarnos a los padres y a las madres a temer menos las nuevas tecnologías que a nosotros mismos y a nuestra comodidad.

Tal vez el problema con los niños y las pantallas no es los niños y las pantallas: es padres y pantallas”. “Los niños nos ven como modelos a seguir, así que ¿cómo podemos esperar que ellos amen la lectura, si no somos capaces de arrancar lejos de nosotros a Facebook o WhatsApp durante diez minutos para leer con ellos?“.

Idea fuente: aliados con las tecnologías, no sus esclavos, para una sociedad formada.

Música que escucho: “Papa Can You Hear Me?” (Yentl), Barbra Streisand (1983)

150824 Comunicacion y familia

José Ángel Dominguez Calatayud

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