Vida privada en una sociedad abierta

La intimidad ha sido abolida. En algún momento y para algunos la intimidad es incluso sospechosa. La palabra clave ahora es transparencia. Así, aquellas conversaciones privadas en cabina telefónicas públicas, se han convertido en conversaciones públicas en teléfonos privados.

Millones de informaciones de lo que le ocurre a la gente son escuchadas sin restricción de ámbitos: bares, plazas, terrazas, colas, ascensores, comercios y el metro son espacios en los que uno puede enterarse de lo hijo de su madre que es un jefe, de lo mala persona que es el compañero de trabajo, del precio de apartamento alquilado en la playa o de la marca de ropa interior preferida de una de las interlocutoras telefónicas.

People use mobile devices while waiting to enter the Supreme Court of Canada in Ottawa June 17, 2008. The Supreme Court of Canada reserved judgment on Tuesday on whether to approve the C$34.8 billion ($34.1 billion) leveraged buyout of the country's largest telecom company, BCE Inc.       REUTERS/Chris Wattie       (CANADA)

People use mobile devices while waiting to enter the Supreme Court of Canada in Ottawa June 17, 2008. The Supreme Court of Canada reserved judgment on Tuesday on whether to approve the C$34.8 billion ($34.1 billion) leveraged buyout of the country’s largest telecom company, BCE Inc. REUTERS/Chris Wattie (CANADA)

Pero, además en Twitter son visibles algunas virtudes y casi todas las carencias de los que intervienen con sus microaportaciones. Cierto que algunos, para la injuria, protegen su indignidad en perfiles falsos: para eso sí guardan un a modo de pudor. Facebook, deliberada o inocentemente, nació para exhibir los gustos, aficiones, preferencias comerciales, musicales e ideológicas. Facebook es el centro de la plaza de la “aldea global”. E Instagram su fotomatón: la máquina de fotos de nuestra aldea interior. Todo al aire, todo ahora. Todo dato a la vista de todos.

O quizás no.

Oise Hebdo interdit á la vente

Oise Hebdo interdit á la vente

Le Monde, en su edición digital trae a portada un grupo de diez noticias donde sobresale la repetición de dos palabras – vie privée – en sendos titulares.

En el primero de ellos nos anuncia que Oise Hebdo va a poder difundir su edición del 12 agosto en los quioscos, porque la corte de apelación de Amiens, en casación, ha revocado la prohibición que pesaba sobre el semanario, dictada por el tribunal de instancia de Beauvais a raíz de una denuncia. El caso fue la divulgación de cuestiones personales de una victima de atropello de camión. Esa corte recuerda que “la libertad de prensa es un principio fundamental inscrito en la Constitución”

Spotify, nuevos criterios de privacidad

Spotify, nuevos criterios de privacidad

La otra noticia está referida a Spotify: El servicio streaming de música está siendo el centro de una viva polémica a raíz de un mensaje recibido por sus usuarios. Spotify en sus recientes “nuevas condiciones de uso” para las versiones británica y estadounidense señala que con “el permiso de los usuarios, podremos recoger las informaciones contenidas en el aparato móvil, tales como contactos, fotos o archivos multimedia”. El mensaje señala también que podrán ser capturados “datos de su geolocalización…a partir, por ejemplo, del GPS de su teléfono o de la velocidad de sus desplazamientos”.

Efectivamente la polémica está desatada y hay debate. Le Monde informa de un interesante cruce de tuits: Marcus Persson, creador del video juego “Minecraft”, escribía en Twitter: “no quiero ningún flujo de ese tipo de información. NO deseo ninguna de esas funciones. Quiero transmisión de música”. Le replicaba Daniel Ek, CEO de Spotify: “¿Ha leído nuestro blog? Pediremos explícitamente permiso antes de emplear cámara o GPS”.

Intimidad: la clave de tu cableado interior

Intimidad: la clave de tu cableado interior

La intimidad abolida puede, pues, tener vigencia cuando es defendida en su valor: usted tiene la llave. Porque la intimidad no es un bien del “consumidor”, es un atributo de la “persona”. M. Persson, todo un apellido para este asunto, lo ha señalado. Ni todo ha de ser visto por todos, ni la transparencia puede ser tan absoluta que invada sin interés ni piedad el reducto donde un “tú” es un “yo”. Un “yo” sólo mío.

Idea fuente: la llave de la propia intimidad corresponde a cada uno guardarla bien. 

Música que escucho. People, Barbra Streisand (1964)

José Ángel Domínguez Calatayud

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