Comunicar seguridad: la voz de un capataz de paso

En otra vida anterior, mientras llevaba responsabilidades de Comunicación para una empresa multinacional, tuve la bendición de compartir tareas con grandes profesionales, bajo la batuta de sucesivos directores entregados y competentes.

Durante estos días de Semana Santa se me viene a la memoria, no es la primera vez, la figura y el estilo de liderazgo de un de ellos. Nunca faltó a su cita anual con su Cristo y su Madre, salvo un año que fue convocado, precisamente para ese mismo Lunes Santo, a una reunión de directivos en París. Allí se fue, consciente de que la primera procesión a caminar con esmero es la del cumplimiento cabal del deber profesional. Y también supongo lo que debió costarle, en términos penitenciales, dejar en manos de otro la manigueta delantera derecha del paso de su Virgen de los Dolores, esa imagen de final del siglo XVIII obra atribuida a Blas Molner.

temor entre bambalinas

Temor entre bambalinas

El recuerdo de este director reviene vivo no sólo por su devoción a estas fiestas sacras, sino también porque muchas veces su forma de comunicar proyectos y repartir consignas tenían la seria dignidad, el brío y el genio de un capataz de paso de Sevilla: sus “vamos a por ello”, “espera un poco” o “esto p’al lunes” sonaban animosos, recios y factibles como los “menos pasos, quiero” o “la derecha a’lante” de un capataz.

Si había alguna diferencia debería estar en que un capataz no ve la cara de sus colaboradores tapados por los faldones del paso y con la cerviz uncida a la trabajadera, mientras que nuestro director te miraba de frente y por derecho. Pero el capataz que no ve los ojos sí sabe lo que esos ojos le dirían: intuir es una forma bien directa de ver.

Y en común, capataz y director, tenían la capacidad de transmitir con palabras, postura, gesto y voz la seguridad de que lo que ordena sin vacilación hacer se puede hacer. Hay antes que las palabras una experiencia y una visión sin fisuras de cuál es la meta. Si un director revelara terrores y dudas en lo que tiene que hacerse, si a un capataz le temblara por pánico la voz, ni meta ni paso saldrían adelante.

Sale la Virgen del Refugio. Parroquia de San Bernardo (Sevilla)

Sale la Virgen del Refugio. Parroquia de San Bernardo (Sevilla)

Hoy, con medios tecnológicos capaces de aparcar un coche sin la acción del conductor podría llevarse un paso a su Estación de Penitencia sin costaleros ni capataces: Hoy, con medios de la información y la Inteligencia Artificial pueden diseñarse acciones verosímiles de dirección de negocio.

Lo que dudo es que en ambos caso, por más sofisticada que sea la técnica, pueda dirigirse la empresa o el paso hacia la misión. Porque la belleza y la devoción, la acción humana y su versatilidad seguirán necesitadas de esas personas – capataces, mandos – pegados a lo concreto, con la competencia, habilidad o arte que conduzcan a sus equipos a través de los laberintos de la acción humana en la realidad de lo concreto y del día a día.

El pasado miércoles de su parroquia de san Bernardo salía a procesionar la Virgen del Refugio, obra de Sebastián Santos Rojas. El paso palio cabe justo por el vano de la puerta. Se oye el rítmico arrastrar de las alpargatas de los costaleros. Sus pasos cortos y acompasados son los de quienes saben que llevan sobre sí un tesoro. Se mastica prudencia para no rozar los varales con un cimbreo de más o estropear alguno de los jarrones entrevarales, de Ramón León, que estrena el paso palio. No hay música todavía, no puede haberla: sólo un latir del corazón que desea culminar bien esta parte delicada de la tarea.

Conoce el capataz, uno de los hermanos Villanueva – no sé si Carlos o Manuel –   lo que pasa por la mente de su joven cuadrilla de treinta costaleros y de los temores que albergan, y, sin dejar de mirar el rectángulo del paso ajustado al marco de la gran puerta, les dice con voz potente y segura

.- No tengáis miedo si yo no tengo miedo. Eh!

Merece la pena considerar que toda el juego empático gira cuando se pone en los destinatarios la fuerza del acento: a ellos se refiere el capataz antes que a sí mismo.

Costaleros y escucha

Costaleros y escucha

Pienso, también, que esas palabras tienen eficacia, porque su gente oye la voz única, la de la autoridad, en el sentido que el profesor Álvaro Dor’s daba a éste termino como saber socialmente reconocido.

Y el paso del costalero se hace firme, seguro y sale intacta la imagen. Suena el himno nacional,

Idea fuente: la autoridad que inspira seguridad porque es la sabiduría en acción.

Música que escucho: Pasan los Campanilleros – compuesta por el maestro Manuel López Farfán (1924)

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