Cuando Sevilla es Bilbao y Bilbao es Suiza

Sevilla es hoy Bilbao. Llueve insistente, calladamente. Miro al cielo marengo y entreveo el monte Pagasarri perfilado en una nube. Me miro dentro y veo Moyúa, la Plaza Elíptica, y el ajetreo comercial.

Asomado al balcón de la memoria veo allí  el edificio de Seguros Aurora. En la puerta de Vellido y su imperturbable reloj, habíamos quedado para ir al cine. En el escaparate los discos de la lista de éxitos: pueden ser San Francisco (Scott Mackenzie), Good Vibrations (The Beach Boys) o California Dreamin (The Mamas & The Papas).

Muy cerca, en el Metrópoli, toman martinis y pinchos algunos mayores. En la puerta un Lotus Elan y un Volvo P1800. No, Roger Moore “El Santo” ya no está al volante. Nuestros padres irán a cenar a Ducale, junto al Hotel Carlton. Más a la izquierda distingo las atrayentes luces de Loewe, e intuyo sus bolsos y regalos entre el persistente goteo.

Eso, y más cosas bañadas en tardes de lluvia y frío, miro a través de una bendita lluvia bilbaína que llora sobre la tierra andaluza. Claro que Sevilla es hoy Bilbao: si los de Bilbao nacemos donde queremos, también Sevilla puede hacernos soñar lo que le dé la gana.

Iremos al cine, pero antes habremos discutido por teléfono cuál ver: a ti te apetece “Doctor Zhivago. En clase Javier me ha sugerido “La Batalla de las Ardenas”, con tanques y toda la pesca. Pero bueno, veremos a Omar Sharif y Julie Christie, y se nos escapará alguna lágrima por el dolor del amor segado de raíz bajo el hielo soviético.

Al salir ya no llueve y vamos andando. Paso por Iruña para comprar tabaco. Llegamos hasta esa taberna de Colón de Larreátegui – ¿como se llama? -que lleva poco tiempo abierta; cogemos una mesa para hablar. O para callar. Tú la prefieres a esa “1900” de estética hippie y decoración psicodélica que han abierto cerca de casa. Yo también. Enciendes un LM y yo un John Player Special. No te lo dije ese día, pero lo que me gustaba de ese tabaco era la cajetilla negra de rebordes y grafía doradas.

No sé cuantas semanas lleva encabezando Escala en Hifi, en TVE, (Hola queridos amigos, de nuevo con una canción/ha comenzado un programa nacido para usted) pero, mientras me cuentas tus planes se escucha en el ambiente “Il Mondo” de Jimmy Fontana: “… E intorno a me, girava il mondo come sempre”.

Plaza Elíptica. Nieva. Y es 28 de febrero

Y esta mañana, cuando Sevilla es Bilbao y Bilbao es Suiza, sigue girando un mundo para mirar adelante, para levantarse, para amar el camino elegido, para verlo con nuevas fuerzas y no dudar. La vida sigue. Fuertes porque hay una savia de energía que viene de raíces profundas para abrazar sin llorar, sin que se parta el corazón, sin que, camino ya de tu casa, dejemos de reír cuando yo  piso un charco y ensucio tus zapatitos ingleses. Un día hoy para celebrar. Porque Sevilla es Bilbao, mientras – qué cosas – Bilbao es Suiza.

La nieve cubre la Plaza Elíptica, la Gran Vía, el Parque, Archanda… Un manto y la brisa blanca nos revuelven los sueños, como el viento los copos. No cuajará mucho tiempo la nieve. No cuajó. Y, ¿qué, Bilbao?, si nos queda el sonido del silencio. Si nos queda un día de aquellos…

Un manto blanco de sueños

Idea fuente: Hoy, como en un día de aquellos

Música que escucho: Those Where The Days, Mary Hopkin (1968)

José Ángel Domínguez Calatayud

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