El Caso de Cristo: periodismo y verificación

El 8 de abril de 1966 la revista TIME presentaba en portada – rojo sobre negro – la pregunta Is God Dead?. El mega titular, no exento de inquietante provocación para la época en Estados Unidos, era algo más que un reclamo para leer el reportaje de su interior. John Elson, editor de Religión de la publicación recibió proclamas muy enojosas, y batió el récord de cartas de los lectores: 3.421. No todas amables. La portada no ha dejado de ser célebre. Bob Dylan en entrevista de Playboy respondía en 1978: “Si fueras Dios, ¿te gustaría verlo escrito acerca de ti?”

Lee Strobel (Mike Vogel), escena de “El caso de Cristo”

Creo que fue la National Review quien reaccionó inquiriendo si el muerto era el propio TIME. Pero no: Dios está vivo. TIME también. En el año 2023 cumplirá 100 años (algunos menos que Dios). En el año 2000 pasó a propiedad de AOL que le sostiene vivo bajo el paraguas Time Warner desde 2003.

No había vuelto a ver la portada hasta el otro día en una película que se estrena ahora: “El caso de Cristo”. Con una ágil realización cuenta los hechos reales acaecidos a un periodista. Él mismo los narró en el best seller del mismo título publicado en 1998 (14 millones de ejemplares). La trama transcurre en los años 80.

El protagonista vive tres historias trenzadas en tres planos que no pierden vigor en ningún momento. En el plano profesional el periodista del Chicago Tribune, Lee Strobel (Mike Vogel) ha de investigar un supuesto delito cometido por un confidente policial ; en un plano personal, él, ateo escéptico (sólo existen los hechos comprobables), se ve devastado por la repentina conversión de su esposa Leslie (Erika Christensen) tras un accidente de la hija de ambos y, en tercer lugar, como consecuencia de lo anterior, afronta el reto de demostrar a su esposa que Cristo o no existió, o no murió crucificado o no resucitó. Porque Dios no es comprobable y, por tanto, no existe.

Lee emprende esta tarea con sus armas de periodista laureado: las preguntas directas, los recursos a las fuentes, las audiencias de los más preparados, la objetividad insobornable, los contrastes para confirmar, discernir, desmentir o establecer como cierto y sin fisuras.

Mientras, Erika progresa en su camino para ser acogida en la Iglesia Evangélica, lo que, siendo para ella un riqueza interior impensada hasta entonces, acentúa la tensión en la convivencia familiar. Lee tiene que trabajar duro para exponer – y exponerse a sí mismo – las preguntas fundamentales. Y ante las respuestas no le está permitido el autoengaño.

En la redacción – máquinas de escribir, barullo, teléfonos fijos, papeles – Lee Strobel encuentra sugerencias y también exigencias cuando descubre un error propio en su trabajo. La clave profesional es comprobar los hechos. En la pared del newsroom, en mayúsculas grandes para que se vea bien, está el principio que todo redactor conoce desde la facultad: “Si tu madre te dice que te ama, verifícalo”.

“If your mother says she loves you, check it out” en el muro de la Redacción del Chicago Tribune.

Vale para buscar la verdad. Y también vale cuando constatas que es la Verdad la que te busca a ti. Para el salto a la fe o el salto al escepticismo, le sugiere a Lee su agnóstico mentor, lo que queda es lo que, años después (febrero 2012) diria otro titular de portada del TIME; fue su primer titular de portada escrito solo en español: “ Yo decido”.

Por eso me parece que esta película, El caso de Cristo, va a interesar a escépticos, ateos, evangélicos, católicos, periodistas y al amplio público que no se conforma con quedarse en el vacío y prefiere ir tras la verdad para difundirla con libertad. Describe, veraz, valores universales positivos.

Idea fuente: lo que sugiere la película El caso de Cristo acerca de la verdad

Música que escucho: Help me Believe, Strahan (2016)

José Ángel Domínguez Calatayud

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