Marca: el caso Podemos (2018)

El líder Pablo Iglesias tiene razón en lo que anunció este sábado en el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos: “Quiero dejarlo muy claro: Podemos es el principal significante del cambio y su nombre debe estar visible en todas las candidaturas; podrá haber excepciones en municipios con gobiernos de cambio, pero en regla general, la gente tiene que poder votar a Podemos en todas las candidaturas sin perjuicio de que nos presentemos con otras fuerzas políticas que deben tener la visibilidad que les corresponda” (República de las Ideas, 11/03/2018)

Consejo Estatal de Podemos (marzo 2018)

La estrategia de elecciones anteriores de brazos abiertos a partidos menores coincidentes (“confluentes”, en podemités) tuvo su motivo y su eficacia. Podemos era conocido, pero a nivel municipal y autonómico otros “significantes” minúsculos – por seguir con la jerga lingüística del “politólogo” – estaban sencillamente más cercanos al sentir de sus bases. Fue listo Iglesias no obligando a que en Galicia, Cataluña, Madrid o Sevilla pasasen de llamarse “x” a llamarse Podemos.

Pero lo que estuvo bien en 2015, puede ser un lastre en las próximas elecciones municipales, autonómicas (donde toque) y, desde luego, a nivel nacional. (No olvidemos que Pablo Iglesias declaró en esa misma reunión: “Y si me apoyan los inscritos, mi reto es ser el próximo presidente de España”).

Desde el punto de vista de Comunicación de Marca la propuesta, como luego explicaré, es impecable. Otra cosa son los modos. A Iglesias alguno, más bien alguna, le entendió en clave de imposición: “todas las papeletas de votación llevarán el nombre de Podemos”. Entendido así no es extraña la reacción de Teresa Rodríguez de los anticapitalistas andaluces y Secretaria General de Podemos en el Parlamento Andaluz.

Teresa Rodríguez (Podemos Andalucía)

La lideresa intervino para que las palabras de Iglesias se reformularan de modo tal que sean consultados en cada territorio los propios afiliados (“inscritos”, en podemités).

Y eso es lo que se ha aprobado: los podemitas de cada circunscripción tendrán un mes para pronunciarse si prefieren que su nombre local (o regional) sea el que figure en la papeleta o, por el contrario, sea el de Podemos.

Sé que simplifico mucho, pero en Comunicación el dilema ya no es “Ser o no ser” sino “llamarse o no llamarse”.

Los pensamientos nos dan forma. Las palabras ponen la materia. El significante, que diría Iglesias, es decir “el fonema que asociado con un significado constituye un signo lingüístico”, es lo que queda grabado en la mente. Y a veces en las emociones.

La opción podría ser de sencilla resolución si las elecciones municipales fueran las únicas en una población y las últimas. Pero, como queda dicho, en 2019 hay elecciones a todos los ayuntamientos, a un puñado colmado de autonomías, y en 2020 Elecciones Generales. Y, no serán las últimas: cada cuatro años se repetirán. Bueno, esto último no está garantizado si Pablo Iglesias gana y sigue el ejemplo de su asesorado venezolano o de sus patrocinadores televisivos iraníes.

Pero el líder tiene razón en estrictos términos de Comunicación. Cualquier estrategia de Marca – sea ésta de empresa privada, pública, ONG o partido político – demanda unidad en la señal que desean perciba su público objetivo (target). Marca es eso: señal; signo que “significado” y “significante” dejan en la mente de las personas (“gente”, en podemités).

Importancia de un sólo nombre

Hablo en términos de Estrategia de Comunicación y pensando que desde Podemos y sus aliados (“confluencias” en podemités) desean el mayor poder, durante el mayor tiempo posible y con la máxima capacidad de intervención en los asuntos públicos.

Si ese es su propósito estratégico, quienes mandan en Podemos han de tener claro que la mente de los presuntos votantes de Podemos – como, en su caso, los demás electores de otras formaciones – necesita conocer, reconocer y reconocerse por una sola Marca. El cerebro demanda simplicidad. La voluntad pide facilidad. La pasión requiere sentirse parte de algo grande y con futuro.

Si sigue presentándose con nombres variados Podemos no tendrá futuro o, siendo benévolos, será un futuro cuesta arriba en el espacio nacional.

Por una vez en su vida deberían aprender de la Banca. Del enemigo el consejo. ¿Qué fue de los Bancos que se pegaron al Santander? ¿Dónde están sus nombres? ¿Qué fue del Banco Central? ¿Qué del Hispanoamericano? ¿Y Banesto? ¿Cuántos meses les quedan a las marquesinas del Popular?

Lo siento por Izquierda Unida, Alternativa Socialista, En Comú Podem, Guanyem, Compromís, todas las Mareas, y hasta Segoviemos: o un sólo nombre en la papeleta o no echarán a Rajoy.

Political Marketing

Es hora de ser humildes y aprender marketing, por ejemplo, de Botín; de D. Emilio y Dª Ana.

Idea fuente: Dilema: uno o varios nombre simultáneos para una Marca.

Música que escucho: Che Sarà, José Feliciano (1971)

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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