Pensamiento, primera comunicación

Puedo porque pienso que puedo

 

 

Va, pensiero, sull’ali dorate;
va, ti posa sui clivi, sui colli,
ove olezzano tepide e molli
l’aure dolci del suolo natal!
(Va Pensiero, ‘Nabucco’, Giuseppe Verdi)

 

Tengo una amigo con el que juego frecuentemente al golf. Tiene muchos más puntos quirúrgicos en su cuerpo que el Fútbol Club Barcelona en su clasificación. El cáncer quiso apoderarse de sus entrañas y él le ha dado varios esquinazos. Por lo que sé tiene el umbral del dolor tan alto que el daño no le alcanza. Si sufre está callado. Casi ese es su único momento de silencio. Dolido silencio. Fuera de eso es locuaz, vivo e interesado por la vida de los cercanos. Pero otras veces se queda en sus pensamientos.

Cuando uno está en silencio puede escuchar la voz que habla en el interior, como Antonio Machado: “Converso con el hombre que siempre va conmigo/- quien habla solo espera hablar a Dios un día-”.

Esa conversación interior es la cuna donde se alimenta y reposa de sus batallas la otra conversación. La conversación del encuentro con otro. “El pensamiento nos da forma” decía Meryl Streep interpretando a la Margaret Thatcher de la película “La Dama de Hierro” . El pensamiento nos construye. Y la conversación interior le da el aliento para vitalizar los mensajes haciéndonos comprensibles y aptos para comprender a los demás. Comprender es compartir.

Puedo porque pienso que puedo” decía ya hace años Carolina Marín. Acaba de ganar su cuarto título Europeo de Bádminton. Piensa que puede y lo dice en alta voz porque se lo ha dicho antes en su mente.

Carolina Marín conquista su cuarto Campeonato de Europa de Bádminton

Esta es la cara amable de ese hablarse a uno mismo. Como lo es la de Rafa Nadal que, cuando el periodista le quiere hacer mirar atrás con el halago de que son 11 victorias en el Conde de Godó, que son 12 las victorias consecutivas y que lleva 46 sets ganados sin interrupción sobre tierra batida, le sale por fuera su conversación interior y responde: “es una parte del año para disfrutar del día a día, de la competición y de las victorias”.

El rostros adusto, el monstruo lo tenemos en esas noticias reflejo de una sociedad donde hay conversaciones interiores que rearman sucios delitos contra la integridad femenina, contra la seguridad y la paz de guardias civiles y sus novias o, como ha ocurrido con la eliminación del bebé Alfie Evans, contra la vida y la familia, el lugar donde uno es querido por existir.

La Historia de la Comunicación empieza en el espíritu de cada uno y en el de todos en conjunto. La Prehistoria de la personal comunicación hay que leerla en la familia y en su ventanas (familia ampliada, escuela, amigos y pantallas influyentes). Digo lo que me digo. Hablo de lo que me hablo. Interpreto con los códigos que traducen mi educación y mi propia sensibilidad.

La primera comunicación

Una decisión correcta bebe de una conversación sana del tipo “puedo porque pienso que puedo” que proporciona referencias y resortes efectivos.

Viktor E. Frankl, padre de la Logoterapia y que pasó años en el campo de concentración de Auschwitz lo diría de otra manera: “Lo que (una persona) llegue a ser – dentro de los límites de sus facultades y de su entorno – lo tiene que hacer por sí mismo. En los campos de concentración, por ejemplo, en aquel laboratorio vivo, en aquel banco de pruebas, observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro de sí ambas potencias: de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste” (El hombre en busca de sentido, Viktor E. Frankl. Herder, 22º Edición. 2003).

Antes de los Juegos Olímpicos de 2016 Carolina Marín desveló otra conversación de su interior: “Calma, alegría y fuerza… son las que me definen y estoy segura que con esas tres palabras, voy a rendir al 100% en los Juegos y aspirar a conseguir la medalla de oro”. Naturalmente, obtuvo el oro.

 Idea fuente: la primera conversación, el primer mensaje está en la mente. Y busca el sentido.

Música que escucho: “Va pensiero, (Nabucco, Verdi) Andrea Bocelli y Orchestra e coro dell’Accademia Nazionalle di Santa Cecilia dirigida por Myung-Whun Chung (2000).

José Ángel Domínguez Calatayud

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