¿A dónde vamos?: Historia e Identidad

Honesty is hardly ever heard
And mostly what I need from you
(Honesty, Billy Joel)

 

Comienzo interrogando cómo hizo Francis Fukuyama en su célebre artículo (¿El fin de la Historia?) que en 1989 puso en pie a la universal asamblea de los pensadores.

Fin de la Guerra Fría; cae el Muro de Berlín

Se caía el bloque soviético y el ensayista predecía que, acabada la Guerra Fría, el mundo abrazaría el modelo democrático liberal y acabaría con los conflictos ideológicos: todos seríamos pacíficas reproducciones de los Estados Unidos de América.

Se extendería por el orbe (en el orbe que él tenia en la cabeza no cabían los pequeños países) una simple conjunción armoniosa de tres dinámicas (Disponer de una economía de libre mercado /Poseer un gobierno representativo/Mantener los derechos jurídicos). La paz del consumismo. La Paz de votar cada cuatro años y dejar hacer. La paz jurídica de sólo derecho positivo: laboratorio sin una referencia a un modelo superior inmutable.

Y casi pasó. Pero sólo casi.

Porque, ahora lo vemos más claro, la Caída del Muro de Berlín no supuso el último capítulo de la Historia.

El propio Francis Fukuyama, leo en The Newyorker, acaba de publicar otro libro (“Identity: The Demand for Dignity and the Politics of Resentment” Farrar, Straus & Giroux)) del que se hace eco Louis Menand, crítico y ensayista, premio Pulitzer de Historia 2002 en un importante artículo: “Francis Fukuyama Postpones The End of History“.

 

 

Portada de “Identity”

La tesis de Identity es un reflejo de El Fin de la Historia, pero en Identity, Fukuyama se extiende – y extiende a casi toda la historia – el concepto de Thymos, que toma de Platón.

Thymos aquí es “un aspecto universal de la naturaleza humana que siempre ha existido”: el deseo de reconocimiento. La Historia para Fukuyama es la aplicación a los fenómenos del deseo que todos tenemos de ser reconocidos.

La crítica de Menand es implacable:

“La demanda de reconocimiento, dice Fukuyama, es el “concepto maestro” que explica todas las insatisfacciones contemporáneas con el orden liberal global: Vladimir Putin, Osama bin Laden, Xi Jinping, Black Lives Matter, #MeToo, matrimonio gay, Isis, Brexit, nacionalismos europeos resurgentes, movimientos políticos contra la inmigración, políticas de identidad del campus y la elección de Donald Trump. También explica la Reforma Protestante, la Revolución Francesa, la Revolución Rusa, el Comunismo Chino, el movimiento por los derechos civiles, el movimiento de mujeres, el multiculturalismo y el pensamiento de Lutero, Rousseau, Kant, Nietzsche, Freud y Simone de Beauvoir. Ah, y todo el negocio comienza con la República de Platón. Fukuyama cubre todo esto en menos de doscientas páginas. ¿Cómo lo hace? Mal”.

Probablemente hay algo de cierto, bastante, en la importancia que personas y grupos atribuimos a nuestra identidad y a ser reconocidos. Ese algo no ha sido percibido oportunamente por partidos y fuerzas políticas.

Manifestación de Black Lives Matter (Londres, 10/07/2016)

Pero,  podría haberlo hecho mejor acudiendo a la seguridad de que la Historia no es lineal, que no existen mecanicismos cuando el Hombre (masculino y femenino) entra en la cancha de la Historia con su libertad.

Claro que para eso hay que estar convencido de que es la libertad la que va construyendo la realidad. Y la realidad es la verdad. En el caso del Hombre va unida a la responsabilidad. Incluso cuando quiere evadirse de ella. Porque la Naturaleza abomina de las evasiones. También de esa evasión que ignora la Naturaleza del Hombre.

Idea fuente: el fin de la Historia, la necesidad de reconocimiento y la Naturaleza

Música que escucho: Honesty, Billy Joe (1978)

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