La huelga como comunicación

No entraré en el fondo de la cuestión ni en los motivos de sus iniciadores. Si voy a detenerme en cómo funciona una huelga en servicios públicos en términos de comunicación. Tomo la muestra de la huelga de taxis en España.

Qué una huelga como ésta tiene un dimensión de comunicación nadie lo discute. Quien plantea una acción como ésta desea una repercusión en la opinión pública que sirva de acicate para que se atienda sus peticiones por quien corresponda.

Si le sumamos que se ha llevado a efecto con ocupación durante cinco días de avenidas principales en las cuatro ciudades más importantes está claro que el deseo de pasar oculto no era, precisamente, una variable estratégica.

Huelga de taxis

Veámoslo desde la tres dimensiones de un proceso: eficiencia, eficacia y efectividad

Eficiencia: toda huelga contiene una magnitud considerable de ineficiencia, si por eficiencia entendemos el empleo de la menor cantidad de recursos. En una huelga se utiliza el recurso del trabajo con el fin directamente opuesto a su naturaleza; se trata de que no produzca.

Para un taxi estar parado es el segundo modo de ser ineficiente. El primero, claro está, es recorrer la ciudad con el vehículo vacío. La fábrica de hacer dinero en la profesión de taxista es el propio taxi haciendo carreras pagadas por clientes satisfechos. Si no lo hace o produce insatisfacción se generan gastos inútiles o clientes irrecuperables.

La mayoría de los taxistas no son empleados por cuenta ajena ni funcionarios: son autónomos. Cada hora parado es un “lucro cesante” que nadie paga sin que, por otra parte, disminuyan los gastos estructurales: eso es muy ineficiente si no tienen – que no consta – caja de resistencia o subvención de grupos políticos o sindicales. Cierto que no han gastado gasolina y la herramienta, o sea el taxi, ha tenido menor desgaste.

Y desde el punto de vista comunicativo hay que reconocer ese mismo fracaso en eficiencia. La ocupación de vía pública es costosa aunque pueden los protagonistas poner en su haber una cierta eficiencia: que ellos mismos han ejercido la comunicación directamente copando cabeceras de telediarios y primeras planas. Los intermediarios de la opinión pública no tuvieron que hacer sino desplazarse al lugar de concentración para conocer de primera mano los hechos, así como la interpretación de sus protagonistas.

Portada de huelga de taxi

Eficacia. Se es eficaz cuando el proceso iniciado se concluye con los resultados esperados o aún mejores en atención a los recursos empleados. A esta hora, el objetivo perseguido por los huelguistas (una regulación normativa más favorable frente a los VTC, mediante una delegación del Estado en Autonomías o Ayuntamientos de la función de otorgamiento y control de las licencias de VTC y sus actividades) no se ha conseguido plenamente.

Sí han obtenido una promesa de que en el mes de septiembre se darán pasos en el sentido exigido por los taxistas. Pero ni ellos están seguros: al desconvocar hablaban de “tregua”. Es sintomático.

En términos de comunicación la huelga ha sido un instrumento eficaz para el público directamente concernido: el Gobierno de la Nación. Éste se ha enterado del mensaje.

La autoridad se movilizó con presteza en el área de transporte. Celebró reuniones con los taxistas, con los representantes de los VTC y con los responsables de las Autonomías. ¡Adelantó dos meses la Conferencia Nacional del Transporte! Sí, el Gobierno ha sabido de primera mano por qué Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia quedaban colapsadas y sin taxis.

Pero en la sociedad actual hiperconectada hay otros públicos que reciben otros mensajes que traducen como beneficiosos o perjudiciales, veraces o mendaces, razonables o insensatos según la propia formación e intereses.

En esta situación tenemos en lugar destacado a los trabajadores y empresarios de VTC que se enteraron del mensaje en sus propias carnes (y en sus propios coches). Además en algunas ciudades, ante las agresiones sufridas por parte de huelguistas, los responsables suspendieron los servicios en evitación de derramamientos de sangre.

Noticia directa

Junto a estos están los usuarios habituales del taxi, el resto de ciudadanos que circula por la calle, los veraneantes, viajeros en tránsito, enfermos e impedidos. Para estos últimos los huelguistas establecieron servicios de atención. Finalmente, no podemos olvidar a quienes ven, leen o escuchan las noticias tanto en España como en el extranjero.

¿Qué habrán traducido ellos de todo esto y cómo actuarán? Lo que nos lleva al último punto.

Efectividad. La efectividad de un proceso se produce cuando, con medios eficientes y resultados plenamente eficaces, se puede concluir que todo el sistema está en una situación óptima para seguir siendo eficiente y eficaz en años venideros. Es decir, transita por el camino de la excelencia para progresar dando un buen servicio desde la posición actual sin poner en peligro ni los principios y valores que lo motivan ni la supervivencia en un horizonte predecible.

Sobre el alcance de la huelga de taxistas puede decirse que adolece de falta de consistencia porque la regulación que se pretende no se ha producido y si se produce será en contra de una tendencia masiva: volverá el conflicto.

La presencia de oficios con alto aprovechamiento de los medios digitales, redes e internet es una mega trend – una ola gigante – que va alisar todos los sectores. Lo ha hecho en prensa, logística, industria del automóvil; hasta música o todo el comercio han quedado bajo las aguas digitales.

Perdón, pero guste o no es imparable: no hay paro que la detenga.

Imparable contra el paro

En este contexto, la comunicación mediante huelga con larga y extensa ocupación de avenidas principales me parece sumamente inefectiva. Sí es efectista, pero no efectiva. De hecho acaba volviéndose contra el emisor.

Les replico la noticia: en España “Las aplicaciones de Uber y Cabify ascienden a los primeros puestos en descargas durante la huelga del taxi” “Las aplicaciones de las empresas de VTC superan en algunos casos a Instagram, Facebook o Youtube” (El Periódico, 02/08/2018).

Idea fuente: la huelga y su dimensión comunicativa

Música que escucho. Caprí c’est fini, Hervé Vilard (1966)

José Ángel Domínguez Calatayud

 

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