Seis olas en Comunicación y Sociedad

 
And the world is like an apple
Whirling silently in space
Like the circles that you find
In the windmills of your mind
(The Windimills of Your Mind, Noel Harrison)

 

Richard Brody comenzó a escribir para The New Yorker en 1999 y ha contribuido con artículos sobre los directores François Truffaut, Jean-Luc Godard y Wes Anderson. Desde 2005, ha sido el editor de las listas de películas en la revista; escribe reseñas de películas y un blog sobre películas . Es el autor del libro “Todo es cine: la vida laboral de Jean-Luc Godard”, y está trabajando en un libro sobre el cine francés New Wave. Esto es lo que dice de él The Newyorker.

Alguien con esta tarjeta de visita puede indignarse con cierto motivo. El motivo cierto es el que explica extensamente en un artículo en su columna The Front Row titulado “What the Oscars’ New “Popular Film” Category Says About the Art—and Business—of the Movies” (The New Yorker 08/08/2018).

Lo que, sintéticamente, irrita al crítico es que  “La Academia planea mover la fecha de la ceremonia hasta principios de febrero, reducir la transmisión a tres horas para ofrecer ‘Oscars más accesibles para nuestros televidentes en todo el mundo’ y crear una nueva categoría ‘para el logro sobresaliente en la película popular’”.

Un nuevo Oscar

Explica en el interior del artículo que esto es un “insulto” para el Cine. Asegura que con ello, con la creación de un Oscar a la Película más Popular, se resta visibilidad a los que son dignos del Oscar a la Mejor Película que hoy en día no son los mismos que los que consiguen vender más entradas. Los buenos directores hacen buenas películas cuya venta pueden promocionar mejor a partir de la obtención del Oscar a la Mejor Película.

Con la aparición del nuevo Oscar a la popularidad, el foco del interés se reparte y las distribución se hace más difícil.

Todo esto sugiere varias cosas. Desvela tendencias. Son las olas que arrastran al modelo de entretenimiento y de comunicación porque están en el centro del cambio social. Velocidad es la clave. Popularidad es la contraseña. Dinero rápido es el impulso. Sentimiento es el motor. Apariencia es el envoltorio. Instante es la nueva eternidad.

1.- Velocidad es la clave. En cine como en otras actividades muy conectadas al humanismo hay dos velocidades: la del ciclo y la del momento. El Cine – y ahora también, por ejemplo, el golf – encaran un cambio sobre los hábitos de consumo visual y de disfrute. Ya le pasó al Cine – lo recuerda Mr. Brody en su artículo – en los sesenta con el cambio de paradigma social, y en los noventa con los directores independientes. Hoy, con la transformación tecnológica, todos deberíamos estar vigilantes de la velocidad de los momentos: si parpadeas te quedas fuera.

2.- Popularidad es la contraseña: las películas más taquilleras no son las que se llevan los Oscar a Mejor Película (Richard Brody pone varios ejemplos). O, en sentido opuesto los “Mejores”, los trabajos de factura excelente, no son tan reconocidos por los públicos. Pero, ¿no está ocurriendo lo mismo en otras artes, en otras manifestaciones creativas y sociales? ¿Son populares la educación, el bien común, el acto altruista o la entrega a valores en la política?

3.- Dinero rápido es el impulso: no todo se mueve por la moneda. Pero el enriquecimiento inmediato, si es posible por adelantado, tiene un valor de última decisión en rodajes de guiones, en difusión de noticias y en el deporte. Ya no se puede esperar. El trabajo artesano, el del miniado de un códice, no renta y se descarta demasiado pronto. La cadena de los que esperan sacar tajada es larga, pesada y abortista (granjeros de la gallina de los huevos de oro) frente al bien, la verdad y la belleza. Show me the money.

4.- Sentimiento es el motor. A veces sólo el epidérmico erizarse del bello. Sentimiento sin sujeción. Sentimiento sin origen, incluso. Sólo el estremecimiento sin esa raíz en una idea, en un valor, en un recuerdo de amor. Amor, que se ha diluido, vaya paradoja, en el sólido elemento llamado carne. No hay engaño en el sentimiento que acompaña la mejor comunicación del corazón sincero. “Me cuesta tanto olvidarte”. Lo probable es que el futuro Oscar a la Película más Popular nunca se lo lleve el dulce drama de un film como “Doctor Zhivago”.

Doctor Zhivago.Director, David Lean. 1965. Protagonistas, Omar Sharif Julie Christie

5.- Apariencia es el envoltorio. Los coches se compran por el diseño y la pintura. La comunicación – “fake news”, difamación, telebasura – camina, como el cine, por el filo de una navaja que partirá el interior del Hombre (aquí Hombre es mujer y es hombre). Está a un paso de que el huracán de la ignominia haga pasar por arte, por auténtico, por perfección la secuencia trucada: “parecer” quieren hacerlo pasar por “ser”. Muy pocos, y entre ellos quienes aman el cine mejor y la mejor prensa, parecen en condiciones de elevar los párpados de las masas obnubiladas. Pues, ¡háganlo! No desfallezcan.

6.- Instante es la nueva eternidad. “La Academia aún no ha revelado cómo se definirá la categoría, ya sea que esté basada en el presupuesto, la taquilla o el propio decreto de los productores”. Tampoco han revelado a qué llamaremos “clásico”, perdurable, digno por sí mismo, de inacabable admiración. Con la memoria tuneada y el gusto sin estilo sólo aspirar a lo eterno salvará lo que quedé.

Pero será más difícil, pues la felicidad sin fin empieza en amarnos en un presente nuestro que abarque el pasado recordado. Siquiera idealizado.

Faye Dunaway y Steve McQueen, “El Caso de Thomas Crown” (1968)

Idea fuente: La propuesta de crear un Óscar a la Película más Popular.

Música que escucho: The Windmills of Your Mind , Noel Harrison , canción de Michel Legrand para la película El Caso de Thomas Crown, dirigida por Norman Jewison (1968)

José Ángel Domínguez Calatayud

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