En busca de certezas

Sing
As a song in search of a voice that is silent
And the one God will make for your day

Be- Introduction Of Jonathan, Neil Diamond

En las últimas semanas han coincidido sobre mi mesa  – o en mi pantalla – alertas sobre un fenómeno notable: la incertidumbre.

Antonio Garrigues Walker presentaba su libro “Manual para vivir en la era de la incertidumbre”.

En una Tercera de ABC Enrique Ponce, en un alegato sobre la defensa del toro, deslizaba una clave: “Creo que no estamos en una época de cambio, no nos confundamos: estamos ante un cambio de época, algo que es distinto y más vertiginoso”.

Incertidumbre social

El último número de lNSIGHT, revista del IESE, desde la portada declara “Incertidumbre Global”. Algo que impone. En el interior deja constancia de una máxima que Risto Siilasmaa, presidente del consejo Nokia desarrolló en Nueva York en la Global Alumni Reunion: “Hoy es el día más lento del resto de tu vida. Probablemente penséis que el cambio nunca ha sido tan rápido como ahora. Pero es un error. Hay que pensar que el cambió nunca será tan lento como ahora” (IESE Business School, Insight,  nº 151, págs. 9 y ss.).

Cambio de época, giro vertiginoso, era de incertidumbre: perplejidad. ¿Las dudas superan las certezas? ¿No hay siquiera un clavo ardiendo al que cogerse? En no pocos intelectuales, pensadores, ciudadanos se detecta una indefinible sensación de congoja ante sus cosas y sus días que les hace preguntarse por dónde discurrirán los acontecimientos, cómo me afectarán y, en definitiva, cuál debe ser la elección segura.

Efectivamente, hay cosas nuevas en el mercado físico; tanto en lo tangible con nuevos materiales como en los medios de comercialización, fundamentalmente en la logística.

¿Última tech?

También se definen procesos tecnológicos que, nacidos hoy, despiden al que ayer era lo último en agricultura, turismo, manufacturación, arquitectura, diseño, educación, medicina o en otras ciencias.

Cosas nuevas brotan en el mercado inmaterial sobre todo en la investigación, agregación, análisis, síntesis, almacenaje de pedazos de identidad de las personas, incluidos lo que cada una de ellas considera todavía intimidad: hay quien, lejos de tu cerebro y de tu casa, conoce tu champú preferido, tu canción más amada, la literatura que te deleita, las palabras que buscas en el diccionario, la lista de tus amigas, tu hándicap, el deporte que haces y por dónde los haces.

Si has comprado ese coche y esa hamburguesa no sólo lo sabía antes. Lo que puede inundarte de incertidumbre es que lo compras porque otros, lejos de tu amistad y de tu familia, decidieron fabricarte ese deseo:  no eres el comprador – compradora: eras ya el producto.

Todo sobre ti, más que tú

Tú “yo”, con todo lo que para ti significa, llevaba meses perfilado. Casi impreso en 3D virtual. Los deseos que tendrás la semana próxima han sido vendidos a quién puedan interesar para que él – o ella – te arrastre con mensajes en tu ordenador, en las pantallas hasta la puerta del concesionario, hasta la página web de compra on line o al recinto que otro tiene dispuesto que vayas, pensando tú que es idea tuya.

No se salva la Comunicación. Hoy es reelaborada  y ha llegado incluso a las aulas, al Alma Mater. También a ese aprisco donde todo individuo considera que lo es porque piensa que dice lo que piensa cuando sólo dice lo único admitido en el cercado de lo políticamente correcto.

Sí, lejos de tu trabajo y de tu casa, hay quien no te deja solo – sola – ni a sol ni a sombra. 24 sobre 24. 365 sobre 365. Y no eres inocente del todo. Yo tampoco, claro.

Has ido dejando por los líquidos caminos de Internet unas miguitas de pan llamadas “click”. Los clicks ni se hunden ni desaparecen en Internet. Tampoco cambian de coordenadas ya que no les afectan las corrientes y el oleaje.

Líquidos caminos de la Sociedad Líquida

Todo lo contrario, los miles de millones de clicks que hemos sembrado en los caminos líquidos de esta Sociedad Líquida son anclas, balizas si prefieres, para hacerte un ser dubitativo, sin compromiso, sin certezas y sin apenas más libertad que la que te crees tener porque te has sacado el carnet del “Grupo de los que No Tienen Etiqueta”.

Y si a los que desean modelar tu voluntad les faltaban pistas de tus certezas, el Smartphone es una luz, faro luminoso. Lo llevas encima para que geoespacialmente grites por las ondas del espacio acerca de por dónde andas y por dónde anduviste. Hacia dónde irás es ya menos cosa tuya. Sí, repíteme que perteneces al “Grupo de los que No Tienen Etiqueta”.

¡Vaya si la tienes! Y con destellos. Justo la etiqueta que te define como producto a vender a los laboratorios de ideas recicladas; a los calculadores de votos a lo que no votarías con algo de criterio, o, simplemente, al fabricante chino de ese peine eléctrico que no necesitas para nada. O del nuevo smartphone.

Competencias humanísticas, personas modélicas

Las pistas de la certidumbre están en tu interior. Sé tú mismo, sé quien eres. Entrega tu libertad al amor, afianza ideales que valgan la pena, y hazlo porque quieres. Esa es libertad recuperada que no caduca cada Viernes Negro, cada periodo electoral, o cada vez que un editorial dice que toca cambiar la verdad que tú aprendiste por otra que se arrastra por la Red porque no es verdad, sino bulo, falsedad, fábula, ideología revestida de diálogo.

Idea fuente: fortaleza de principios para salvarnos de incertidumbres.

Música que escucho: Be –Introduction  Of Jonathan, Neil Diamond (1973)

José Ángel Domínguez Calatayud

Una respuesta a En busca de certezas

  1. Pingback: No son las máquinas | José Ángel Domínguez Calatayud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.