Clave: Criterio o manipulación

Et si tu n’existais pas 
Dis-moi pourquoi j’existerais 
Pour traīner dans un monde sans toi

(Et si tu n’existais pas, Joe Dassin)

“ESPN mostró publicidad dirigida a los espectadores si su equipo estaba ganando, y no del todo si estaba perdiendo”, nos lo cuenta Emily Bell en su artículo en el que alerta sobre la creciente presencia de psicografía en la publicidad. («How ethical is it for advertisers to target your mood? The Guardian, 05/05/2019). Entiendo que psicografía es aquí no tanto no tanto el fenómeno original del género paranormal sino una analogía de la manipulación de los públicos, es decir, de las personas.

La emplea The New York Times con “Projets Feels” que permitiría que “los anuncios que se muestran correspondan a la emoción que siente”. Creo haber leído que, Hugh Hefner el fundador de Play Boy era escrupuloso al menos en un asunto: el relacionado con su target: su lectores – varones, clase media, maduros y urbanos – no verían en las páginas de aquella revista anuncios que les recordaran la realidad de que necesitaban algo para la calvicie o para disminuir grasa de sus abultados estómagos.

No era tonto. Si me dicen que no piense en un elefante rosa, ¿qué es lo primero que me vendrá a la cabeza? Pues eso: si junto a mi artículo de fondo preferido o la foto de la chica de turno aparece un anuncio de implantes capilares me sentiré mal:  el momento de evasión se evapora en el instante en el que el espejo me devuelve mi calva y mi tripa.

Por aquel entonces ese varón, clase media, maduro y urbano no iba dejando demasiadas huellas rastreables de aficiones, gustos, compras, aventuras y desventuras. Sí, eso era cuando Internet no tenía almacenada en su memoria todos tus trayectos (y tus paradas); todas tus compras superiores a 20 $  (o 20 €); todas las webs visitadas y el tiempo detenido ante cada página; todo tu ser y tu poseer. Y, sí, también muchas de tus miserias. Así como, en consecuencia, qué estarás dispuesto a creer, a paladear y, bien tocada la flauta, a votar.

No es ciencia ficción. La Verdad existe, pero no está de moda. Porque la Verdad hace de espejo y estilo. La moda pasa el estilo permanece (Coco Channel).

Así las cosas no es extraño que Rafael Rubio (autor del libro “El ahorrador astuto”) revele (ABC Empresa 05/05/2019 , página 21) que “es muy preocupante que el departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones del Banco de España haya tenido que pedir a las entidades bancarias que rectifiquen 160 anuncios en el primer trimestres del año por resultar engañosos”. ¡160 en un trimestre! ¿Extrapolamos al año? Y esas son entidades constreñidas a disciplina financiera.

Pues si eso es así en la controladísima Banca ¿qué no habrá pasado en actividades como la política donde el bulo ha circulado como agua putrefacta? No nos vayamos a Cambridge Analytica. Aquí al lado, en tu televisor, dentro de tu ordenador, mientras navegas has respirado, yo también, basura moralmente corrosiva. Y luego el anuncio acaba entrando en el cerebro como feliz sedante que coincide con ¿tus? deseos o tu opinión.

“Durante muchos años, los anuncios ‘contextuales’ servidos por algoritmos no muy inteligentes fueron la perdición de la vida de los editores digitales”, afirma Emily Bell en el citado artículo para añadir, no sin fina ironía británica, que “las mejoras en el aprendizaje automático deberían ayudar a erradicar el horrible negocio de mostrar anuncios de seguros a los lectores en medio de un artículo sobre un incendio devastador”.

Después de saber esto el grito no puede ser el de Mafalda “que paren el mundo que me quiero bajar”, sino “que el mundo sepa que voy a ser persona de criterio”.

Criterio porque creo que la verdad existe. Querida, ¿qué sería de mi si tú no existes?

Idea fuente: personas de criterio más que algoritmos.

Música que escucho: Et si tu n’existais pas, Joe Dassin (1975)

José Ángel Domínguez Calatayud

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