Puente de vida

No es del puente de la Asunción del que quiero escribir; ya ha pasado y muchos lo han disfrutado y bebido sorbos de descanso. ¡Viva!

Quiero escribir de la vida. Me animan a hacerlo muchas cosas: familia, amistad, amor, gentes que lo pasan bien; otros que lo pasan mal y necesitan cercanos latidos que están lejanos. Y me da el último empujón una noticia que leo en The Guardian («Los Angeles to build world’s largest wildlife bridge across 10-lane freeway«, The Guardian, 21/08/2109)

Recreación puente de vida salvaje. Los Ángeles

“Un corredor de $ 87 millones se extenderá sobre la autopista 101 para volver a conectar el ecosistema y posiblemente salvar a los leones de montaña de la extinción”. Está en sus últimas fases de diseño; será el mayor puente de vida silvestre del mundo y podrá abrirse al tránsito de estos felinos en 2023. Debajo del monumental puente circulan al noroeste de Los Ángeles, miles de vehículos por diez carriles.

Al leer esta maravillosa noticia, enseguida me he acordado de la Junta de Andalucía, que hace más de ocho años inauguraba para salvar vidas de lince ibérico dos pasos elevados en el entorno de Doñana, concretamente en dos tramos de carretera: en la A-483 -El Rocío-Matalascañas- y en la A-494 -Matalascañas-Mazagón, por un importe modesto de 1,99 millones de euros.

Sea la del león de montaña en California o el lince ibérico en Huelva, lo significativo y hermoso es dar cauce a lo natural y, en este caso, con puentes para la vida.

Paso elevado para el lince. Andalucía

La sola existencia de especies en extinción moviliza recursos y energías para su salvamento porque es un depósito que tenemos que guardar por sí mismo, porque debemos pasarlo a nuestros hijos y porque responderemos acerca del mandato de custodiar la tierra, como recordó con especial intensidad el papa Francisco en su encíclica Laudato sit.

Y de la especie al individuo: ¿Hay algo que podamos hacer para la persona que está en riesgo de extinción?

Se me ocurre que hay personas que están pidiendo a gritos un “puente para la vida”. Ese grito, es verdad, sólo lo oyen los oídos del corazón y la sensatez.

Construyamos un puente de vida para ese anciano solo. 4,7 millones de personas vivían solas en España en 2018; casi un tercio eran mujeres mayores de 65 de años, sgún el INE en su Encuesta Continua de Hogares (ECH).

Construyamos un puente de vida par ayudar a médicos, enfermeras, celadores y familias a retomar con cariño la segunda parte de la profesión médica: la primera es curar, la segunda, y no última, cuidar.

Photo by Yingchou Han on Unsplash

Hagamos un puente de vida para circulen de un lado a otro las sonrisas limpias en severo riesgo de extinción hoy en día allí donde nuestro yo es corrosivo: empecemos ahora sembrando paz y alegría donde leo esto o en cuanto me cruce con la primera persona: basta una primera palabra amable.

Un puente de vida lo necesita el modo de hablar respetuoso del que no se han avistado individuos hace años. Puente de vida lo está pidiendo con lágrimas ese sueño que te quiere contar quien a lo mejor te desagrada.

¿Y los niños?  ¿Quién les hará el puente de vida para la Vida que no acaba?

Photo by Ben White on Unsplash

Si tenemos el mundo plagado de leones de montaña y linces ibéricos pero hemos dejado morir la elegancia, la dignidad, el servicio al diferente, el abrazo al vulnerable, el beso a la vida chiquita que llega o el amor de corazón, ¡quién puñetas va querer un puente de vida salvaje!

Idea fuente: puentes de vida para la vida de las personas

Música que escucho: My Suit Lord, Billy Nelson (2002), en el Concert for Georges en el Albert Hall, Londres. Fue en un homenaje en recuerdo de su autor, Georges Harrison. Bella también la versión de Sheryl Crow en otro concierto.

José Ángel Domínguez Calatayud

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