Ya vuelves

Ya vuelves. En realidad empezaste la vuelta la otra tarde. Sí, cuando dijiste en alta voz a tus propios oídos “ya anochece antes”. En ese momento se activó un reloj de tu memoria.

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Tu memoria, como la mía, da cuerda en los sueños a varios relojes. Más de un mundo se almacena vivo en la mente. Sutiles intersecciones del cerebro, inyecciones eléctricas a neuronas que parecían dormidas ponen en pie aquel día, una tarde olvidada, un portal, el paseo la mano en la mano bajo la lluvia.

Y ahora, terminado agosto, el reloj de la memoria te presenta la película de cuando de niños las olas del cercano otoño, más grandes que ninguna anterior, eran un telón de espuma y olor salobre frío que caía para decirnos que aquella función terminaba.

El final de la película de este verano te estaba sonando desde el principio a un dulce verano perdido en una neblina del pasado. Aquel verano – cuánto tiempo – en que no temías volver. Volver era entonces encontrar.

Ya vuelves.

Y ese sentimiento, esa actitud es la que te da, más que valor, alegría para comenzar las ocupaciones.

Siempre lo supimos: encontrar lo de siempre no depende de lo de siempre sino de nuestra renovación. Si el verano ha sido una diversión, lo que viene será un introspección funesta. Si el verano ha sido un disfrute – extracción de frutos – volver será una recreación: siendo los mismos hemos vuelto, de algún modo, a ser creados.

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Delante de ti – también de mí – se abren los días por estrenar. Es falso que sean los mismos que dejamos al hacer las maletas. Nosotros los hacemos nuevos:

1.- No pienso en mí; menos como víctima.

2.- Sí pienso qué puedo hacer por ella – por el, por ellos – y lo haré.

3.- Pongo el alma en hacer perfecto, también lo que saldrá imperfecto.

4.- No olvido que la vida tiene sentido de misión; septiembre no es mes de maniobras.

Y empieza el fuego real. Y la sangre. Y el no rendirse no obstante el barro, la sombra del peor dolor – el inesperado – y saber que caminar no basta.

Caminar no basta porque eso lo hacen todos. Lo que nos corona es caminar con amor en lo que se hace. Sólo así se aligera el peso de arrancarnos. Sólo la pasión por derramar nuestras mejores fuerzas en lo que dará fruto nos vigoriza.

Ya vuelves.

No me hables de síndromes. Háblame de oportunidades, de lo que te apasiona. De lo que te hará ser más tú en la sonrisa de otra cara.

Ya vuelves. Ya puedes. Ya lo harás. Ya lo estás haciendo. Y querría que éste mío – seas quien seas – fuese el primer agradecimiento por tanto bien puramente tuyo.

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Ya vuelves. Sé quién eres. Sé quién serás, nada más te pedimos.

Idea fuente: septiembre es una puerta a la oportunidad

Música que escucho: September morn, Neil Diamond (1994)

José Ángel Domínguez Calatayud

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