Ante el vacío de la confianza

Entre la juventud americana se está dando una situación contradictoria, un aumento del seguimiento de la astrología a la vez que una adhesión a la Ciencia, o lo que con tal etiqueta se presente.

La excelente reputación de la Ciencia es indiscutible. Como muestra cercana el botón  de los anuncios de cosméticos: presentan sus productos con irrepetibles nombres de composiciones químicas como aval de sus beneficiosos efectos sobre la piel, las ojeras o la prolongación de una juventud bella, “porque tú lo vales”.

La ciencia en la publicidad

Pero sí llama la atención esta tendencia de millenials a buscar soluciones en la interpretación de las estrellas, su posicionamiento y sus relaciones con la fecha del nacimiento del joven.

Según describe Christine SmallwoodAstrology in the Age of Uncertainty«, The New Yorker, 21/10/2019) “Actualmente, la astrología disfruta de una amplia aceptación cultural que no se había visto desde los años setenta. El cambio comenzó con la llegada de la computadora personal, se aceleró con Internet y ha alcanzado nuevas velocidades a través de las redes sociales”.


imagen zodiacal

Pienso que es así y no sólo en América.

Apartados de la fe en la escuelas y en hogares que no miran en esa dirección, muchos jóvenes y no tan jóvenes ya intentan encontrar la seguridad de una fe en otro lugar. Vivir en la duda no es vivir. También hay algo de lo que dijo G. K. Chesterton: “lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo”.

¿No hay algo de eso en el auge de pobretones libros de autoayuda, en la veneración hacia marcas de ropa o de electrónica, o en la fuerza prescriptiva en las redes de los influencers?

La firmeza en unas creencias es tachada por algunos de poco realista cuando no de falta de libertad o intransigencia; quienes así lo señalan no pocas veces acaban idolatrando a la diosa Razón. Yo visité en Versalles un temple de la Raison de tiempos de los hebertistas ateos. Algo triste, si quieren saber mi impresión.

Ahora toca creer al horóscopo. El asunto tiene su qué. Tuve un amiga que medía 1,65 y pesaba poco más de 50 kgs. Leía por divertimento el horóscopo hasta que un día al fijarse en el correspondiente a su signo zodiacal se echó a reír: “cuide su tendencia a la obesidad” le aconsejaba.

Hace años de eso y la obesidad no aparece por ningún lado. Será que Urano se lo ha pensado mejor, ha hablado con Júpiter en conjunción con Marte y han dejado el asunto para cuando muera.

He mirado el mío de hoy para escribir este post y me da el siguiente consejo: “No deje que el silencio le atenace. Es natural en signos emotivos tardar mucho en articular su interior con palabras”.

Pues nada, aquí me ven desde hace días ¿años? atenazado, mudo, lento a la expresividad. Debe ser otro quien escribe artículos llenos de palabras que usted amigo lector puede leer y que una lectora del alma que me conoce desde que era joven lee entre líneas.

Más bien, lo que me convendría como perteneciente a “signo emotivo” es estar más veces en silencio. ¡Qué de errores por abrir la boca!

¿Atenazado por el silencio? Recuerdo aquellas conversaciones de la juventud primera con amigos del colegio, andando por “La Avanzada”, o llegando sin dejar de hablar para arreglar el mundo hasta el espigón donde rompían las olas de El Abra.

También las largas conversaciones con muchas entrelíneas y más entremiradas cerca de Jardines de Albia de los fines de semana que volvía a casa el primer curso de la Universidad. Nada nos paraba. Nos comíamos el mundo. Empezando por un pastel de arroz en Arrese. Y la vida era resplandor, imaginando…soñando… poniendo piedras a la nada y nombres a lo que acabaron siendo estrellas de lo que pudo ser.

Algunos millenials  -no serán tantos – están extrayendo confianza y  detección del propio destino en los alineamientos de astros, con una visión sin salida como la que rezuma el final del artículo de Smallwood: “En última instancia, soportar la duda es lo único que puedes hacer en la vida: no luchar por el significado o las respuestas, y soportar el estado en el que te encuentras”.

Pues nosotros seguimos aquí. No digo que no tengamos dudas y que todo fue como los imaginamos, pero nos abrazamos a lo que no dudamos que vimos y amamos aquel día. Yo a lo que tengo, no allá en Neptuno, sino aquí: Alguien «más interior que lo más íntimo mío«, y que me deja libertad para juntar designios en palabras y describir mundos que al alma le cuesta desentrañar pero que le animan y le encienden en felicidad.

Idea fuente: conjunción en jóvenes entre astrología y ciencia

Música que escucho: “VincentEllie Goulding (2018); la cálida voz de la cantante parece mejorar la inolvidable versión de Don McLean (1971) compuesta en homenaje al genio Vincent van Gogh.

José Ángel Domínguez Calatayud

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Una respuesta a Ante el vacío de la confianza

  1. ramón dijo:

    Me parece muy interesante tu articulo José Ángel, es genial la frase de Chesterton.

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