Coraje para la verdad

Me he tropezado esta mañana con una canción de Celine Dion, titulada “Courage”. Para ser veraz, ha sido ella la que me ha salido al paso. No Celine, claro, sino la canción.

Ha asaltado mi móvil por medio de una “recomendación” de YouTube. Tiene esta plataforma audiovisual la costumbre de enviar avisos con recomendaciones de cortos vídeos y música. Lo tienen bien trabajado. Envían pocos y cortos, pero certeros vídeos de golf, mi aflictiva afición, y de cuestiones humanísticas. Será el Big Data o los perfiladores, pero me tienen más que fichado que a Pablo Escobar. Y lo dicho: aciertan. Aciertan en los videos y en las canciones: casi todas las que envían me gustan. Algunas han acabado siendo “música que escucho” en más de un post de este Blog Personal.

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Aún reconociéndome culpable de que tengan tantos datos de mí, reconozco que me agrada en este caso hallar música que me inspira.

Por eso, volviendo a la canción de la artista canadiense, me ha parecido genial que “Courage” entre hoy en mi vida como una suspiro de esa amiga que no me olvida y se une a mí como si yo pasase malos momentos.

Las grandes aspiraciones de la humanidad están necesitando valor de personas normales. Y, con más razón de las personas excepcionales. “Courage, don’t you dare fail me now”. “Coraje, no te atrevas a fallarme ahora” es el estribillo y la llamada.

La verdad, que es algo que existe, está gritando a nuestro coraje que no le fallemos: desde periodistas a profesores de instituto; de modelos a políticos, de sabios a expertos, de ti a mi; está esperando algo más de lo hecho hasta ahora.

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Ruedas de molino se están repartiendo desde tribunas, series y documentales como ibuprofeno y la buena gente tragándoselas sin siquiera receta.

Eso era de esperar pues se ha ido cebando el motor del embuste ante nuestros propios ojos. Y no en cosas sin importancia, sino en asuntos como mujer, matrimonio, libertad de educación, respeto a la vida, defensa de la libertad de otros, salarios, creación de riqueza y un largo etcétera.

Cada uno de nosotros, sobre todo los que por tener el talento están más obligados a actuar, podría hacer de la canción de Celine Dion una oración al levantarse. Una plegaria llamada “Coraje, no te atrevas a fallarme ahora”. Sí, hoy, esta mañana.

No te atrevas a dejarme solo a la hora de hablar lo cierto; a la hora de callar la ofensa; a la hora de escribir el amor. No te atrevas a abandonarme cuando debo abrazarme al dolor del débil. No puedo sin ti, Coraje de la Verdad, ni mirarme al espejo, ni andar las espinas que quitan angustias o cantar las alegrías de – ¡tantas! –sendas limpias y sin doblez para unir sin claudicar, servir sin esperar gratitud.

El coraje para la verdad es un emergencia nacional. Y la verdad se busca, se encuentra, se contrasta y se dialoga sin temor. La verdad necesita una pelea propia porque no es el timbre para que llegue el champagne.

Traduzco a Dion.

Entonces, coraje, no te atrevas a fallarme ahora

Porque no es fácil cuando no estás conmigo

Este mundo de locura va más rápido ahora

Y es un choque de trenes, pero aún no me estrellaré

Mientras tu eco nunca se desvanezca”.

Idea fuente: sugerencia de una canción para salir de la cobardía y la mediocridad.

Música que escucho: Courage, Celine Dion (2019)

José Ángel Domínguez Calatayud

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