Saber que puedes

Era una hija la que me dijo la frase. Hablábamos de trabajo, el suyo y de algún asunto mío. Da igual. “Fail again. Fail better”. “Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

Reconozco que no conocía la frase. Me pareció sugerente. Luego en casa la busqué en Internet. Y quedé asombrado por el texto completo y absurdamente conmovido al descubrir el autor. Era Samuel Beckett y la idea no tiene desperdicio: ““Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better”, es decir, “lo intentaste siempre. Siempre fracasaste. No importa. Inténtalo otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

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Me pareció muy oportuna para los jóvenes que buscan. Para los mayores a quien nadie busca. Para ti, mi amiga del alma. Para mi.

Recuerdo cuando en otra vida luchábamos en empresas obsesionadas con la Calidad Total. “Calidad al primer golpe” era el lema para la manufacturación. “En Busca de la Excelencia” el libro para el éxito. Las cosas funcionaron bien, es verdad. Pero no sin cadáveres de familia, amistad y amores en el camino. Nadie habló de qué hacer cuando uno no es Miguel Ángel esculpiendo un Moisés en mármol de Carrara sin errar con el cincel ni una sola vez. “Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Acaso sólo Texas Instruments en cuyos laboratorios sonaba una campana de celebración cuando alguien la piafaba: señal de que pretendía innovar.

“Fracasa otra vez. Fracasa mejor” me ha traído a la memoria lo que escribí aquí hace unos días de Leonard Cohen. Lo había leído en  The Newyorker mientras preparaba aquel texto. El cantante, corría 1967, se fue del escenario. Sólo la fuerza interior de Judy Collins le hizo regresar y triunfar en Nueva York.

En otra de sus primeras intervenciones, precisamente en Jerusalén, el canadiense de raíces judías, interrumpió el concierto. Según comentaba Óscar Tévez en El País ,“Cohen ya advirtió al público: ‘No estoy sintiendo profundamente las canciones. Y creo sinceramente que os estoy engañando. Lo voy a intentar de nuevo. Si no funciona lo dejo y os devolveremos el dinero. Hay noches en las que uno se eleva en el aire y otras en las que simplemente no despega’”.

Leonard Cohen

El público, perplejo no abandonó en la sala. Ya en el camerino, abrumado, devastado rememoró una frase de su madre: «Cuando las cosas te vayan mal, aféitate». Así lo hizo y volvió renacido para cantar primorosamente. Tanto que comenzó a sollozar de emoción y parte del público con él. Corría el año 1972. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

Otra hija mía me mostró hace unos años el nickname (apodo) de alguien en la red: “sientiendestodoloquedigonohasaprendidonada”. Una buena lección. Hay que poner algo más de parte de uno. “Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

Una tercera hija ha puesto en la radio de mi coche una emisora más acomodada a su edad que a la mía. Cantaba en ese momento una banda – ¿se dice así? – llamada Maroon 5. He captado vía Shazan la canción, Memories, decía en inglés “Aquí está para los que tenemos/Saludo al deseo de que estuvieras aquí, pero no estás/Porque las bebidas traen todos los recuerdos/De todo lo que hemos pasado/Brindis por los que están aquí hoy/Brindis por los que perdimos en el camino”.

Photo by Matthieu Joannon on Unsplash

Sí, vamos perdiendo personas y oportunidades por las sendas y los días. Pero mientras queden días y sendas, sabiendo que la perfección no llega al primer golpe, nos queda el siempre vivo fracasa otra vez, fracasa mejor. No tendrás aún la perfección pero eres una persona digna. Digna de nuevo, digna de amor. Digna en fin de saber que puedes.

Idea fuente: la frase “Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

Música que escucho: Memories, Maroon 5 (2019)

José Ángel Domínguez Calatayud

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Una respuesta a Saber que puedes

  1. Javier Barrilero Yárnoz dijo:

    Sabes, querido Jose Angel, que desde que me enteré de esta tu publicación la leo siempre. Todas me han gustado, pero, esta de hoy, me ha emocionado. !Cuanto mensaje! !Cuanta verdad! Por mi parte te propongo que te emociones con la lectura de la misa de hoy del libro de los Macabeos. A la propuesta del Rey para que la madre convenciera a su hijo pequeño para que renegara de sus tradiciones, para no correr la suerte de sus hermanos, a quienes había matado el rey por la misma razón de no renegar de sus tradiciones, la madre le habla al oído a su hijo pequeño, pensando el rey que ella se proponía persuadirlo, pero, al contrario, le habla al oído en su idioma patrio -dice el texto- y le habló así: «!Hijo mío, ten piedad de mi, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y te crie durante tres años y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen, y ten presente que todo lo creó de la nada y el mismo origen tiene el genero humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».

    Me ha sonado a un fracaso lleno de triunfo.

    Te dejo a ti, José Angel, todo lo demás.